Jueves 28 de Marzo de 2013
La semana anterior fuimos a cenar a un restaurante de España y San Lorenzo, teníamos reservas y habíamos adquirido la cena para cuatro personas a través de Groupon. Si no fuera por el hermoso momento compartido en familia, la noche hubiera resultado poco agradable por la mala calidad de la atención en el lugar. En primer lugar, la demora en traernos “la entrada”; como habíamos ido con una nieta que se empezó a cansar de esperar le pedimos que le trajeran “un tostado a ella y una gaseosa, aunque nosotros tuviésemos que esperar por lo nuestro. Demás está decir que reclamamos esto dos o tres veces y sólo lo trajeron cuando ya estaba listo nuestro menú; luego otra larga espera para el plato principal, que también tuvo sus inconvenientes. Pero la frutilla del postre fue precisamente el postre. El grupo promocionaba cuatro variedades de postre pero ellos no tenían más que ensalada de frutas o helado (correspondería que tenga todo tal cual promocionan porque que es lo que el cliente compra), pero en fin, pedimos helado (no había tampoco mucha variedad de sabores). Pero el colmo fue cuando nos lo trajeron, se desbordaba de las copas porque estaba totalmente derretido, en consiguiente, no se podía tomar. Llamamos a la moza, a quien por supuesto no hacemos responsable, y le mostramos (creo que ella también sintió vergüenza). Al rato vino a decirnos que en compensación se nos ofrecía un café. Demás está decir que no aceptamos, nos terminamos riendo porque realmente la situación no daba para más. Y seguimos disfrutando del encuentro, hasta que nos fuimos del lugar. El encargado jamás se presentó, aunque más no sea a disculparse. Ahora nos preguntamos, si de esta manera piensa promocionar su comercio (a través de groupon, porque de eso se trata) le están errando la manera porque lo que es nosotros no vamos más y “el boca a boca” tampoco será bueno. Por otro lado, cabe preguntarnos: ¿quién se hace cargo cuando comprás a través de internet estas seudo ofertas que resultan un fiasco?
Susana Palermo