Lunes 03 de Marzo de 2014
Frente a la creciente percepción de que Ucrania perdió el control de Crimea ante Moscú, Estados Unidos y sus aliados tienen pocas opciones viables y se enfrentan a serios interrogantes sobre sus relaciones futuras con Rusia, según la agencia de noticias Reuters. A su vez, sectores de la prensa de Estados Unidos criticaron con dureza la posición adoptada por la Casa Blanca de Barack Obama ante la crisis en Crimea.
Para Reuters, Rusia parece encaminarse a la mayor crisis en sus relaciones con Occidente desde la caída del Muro de Berlín, tras ignorar las advertencias de Barack Obama de que se mantuviera fuera de Ucrania. Según cómo se desarrollen los acontecimientos en los próximos días podría cambiar el mapa geopolítico de los próximos años. "Occidente está en una posición muy difícil", señala Nikolas Gvosdev, profesor de seguridad nacional del Instituto Naval de Estados Unidos. "Obama efectivamente estableció los límites para Estados Unidos. Y Putin ha pasado sobre ellos". Lo mejor que puede hacerse, dicen los analistas, es evitar que el conflicto crezca y que Moscú tome el resto de Ucrania oriental.
Washington y las otras potencias de la Otán deberán encontrar maneras de ofrecer garantías a los cada vez más nerviosos Estados del este de Europa, especialmente a los países bálticos, de que se cumplirán los compromisos de defensa asumidos con ellos frente a Rusia. "Esta es posiblemente la situación más peligrosa en Europa desde la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968", afirmó un funcionario occidental bajo anonimato.
La Otán, sin planes.El comandante supremo de la Otán en Europa, el general estadounidense Philip Breedlove, dijo la semana pasada que no tenía planes para apoyar militarmente a Ucrania. En la revista Foreign Policy, el predecesor de Breedlove replicó que eso debe cambiar. "La esperanza es que las mentes frías prevalezcan", escribió el almirante retirado James Stavridis. "No obstante, esperanza no es estrategia, así que se deben considerar acciones. Planificar es vital para que quienes toman las decisiones tengan opciones".
Las preocupaciones por el resurgir de Rusia han ido aumentando paulatinamente en varias capitales europeas. Moscú ha elevado su gasto en defensa en más de un 30 por ciento desde la guerra en Georgia en 2008. Rusia realizó el año pasado uno de los mayores ejercicios militares desde el fin de la Guerra Fría.
Los países de la Otán no tienen obligaciones legales que los aten en alianza con Ucrania, pero las fronteras ucranianas están además garantizadas por el llamado "Memorando de Budapest", firmado por Rusia, Inglaterra y Estados Unidos, a cambio de que el país entregara sus armas nucleares. Ucrania participa en varias operaciones de la Otán y forma parte de una comisión asesora, que podría reunirse y pedir que la Otán inicie planes de contingencia. Pero es más probable una serie de medidas económicas y políticas, que van desde un boicot a la próxima cumbre del G8 en Rusia a sanciones financieras a altos funcionarios rusos, quizá al mismo Putin.
Lo importante ahora es asegurarse de que existen líneas, como las que rodean a los miembros de la Otán en el Báltico, que de verdad no se pueden cruzar. Esto despierta preguntas en varias capitales. "Las fuerzas rusas aún no se comparan con las nuestras", dijo el oficial retirado de Estados Unidos Christopher Harmer. "Pero saben dónde usarlas y a diferencia de nosotros tienen la disposición a hacerlo".
Críticas de la prensa."Putin actúa, Obama afirma", se titula un breve editorial del periodista conservador William Kristol en el semanario Weekly Standard. Kristol señala la retórica "característica" de Obama, quien dijo el sábado que "EEUU estará junto a la comunidad internacional afirmando que una intervención militar en Ucrania tendrá costos". Así "puso varios grados de distancia entre él y la acción", señala Kristol. "Uno sospecha que Putin no está realmente preocupado por 1397967985afirmaciones' sobre costos futuros. Ha visto a Bashar Assad sobrevivir a similares afirmaciones. Putin, como Assad, entiende acciones, no afirmaciones", remacha Kristol.
En otro tono, el Washington Post recuerda que en 2008, cuando la invasión rusa de Georgia, "Putin ignoró las condenas internacionales. Obama ha sido impreciso sobre las consecuencias de una agresión de Rusia, sólo habla de suspender la partipación de EEUU en los encuentros preparatorios del G-8. Obama debería dejar claro que esta agresión dañará todos los aspectos de las relaciones de Rusia con EEUU". Para el Post, Obama debe dejar claro que no dudará en aplicar sanciones comerciales a los dirigentes rusos y a las empresas implicadas, y recuerda "una lista expandida de funcionarios rusos sometidos a denegación de visas y congelación de bienes", escrita por el Departamento de Estado el año pasado y que debería "ser inmediatamente aprobada por la Casa Blanca". Pero la "más poderosa herramienta que posee EEUU es la exclusión del sistema bancario", una sanción que "podría hundir al sistema financiero ruso. La economía de Rusia es fuertemente dependiente de Occidente en comercio e inversiones. El Kremlin debe tener claro que una invasión de Ucrania pondría todo esto en riesgo".