Lunes 15 de Octubre de 2012
Toda sociedad anhela que sus gobernantes les mejoren su calidad de vida en libertad y paz. Esto es lo que no hacen los nuestros, son contadas las decisiones y acciones en tal sentido. Sus mayores preocupaciones las dedican al pasado, no a construir futuro. Nos abruman diariamente e inmovilizan el progreso, solamente con anuncios destinados al avasallamiento arbitrario de las instituciones: recusación en la designación de jueces para lograr nombrar genuflexos funcionales al poder; desplazamiento de quienes molestan por ejercer sus funciones de control; quita de recursos económicos a gobernadores o jefes de gobierno que no les son adictos; descalificar a periodistas no militantes o medios independientes; avances sobre las libertades individuales. No hay anuncios reales destinados al crecimiento del país. Los domina una obsesión de maldad descargada sobre presuntos enemigos. Es toxina que hace irrespirable el clima social del país, todo lo imponen, nada acuerdan. Las leyes y normas constitucionales son violadas a su conveniencia, pero con descaro declaman que deben ser respetadas las instituciones.
Emilio Zuccalá,
emiliozuccala@yahoo.com.ar