Obreros cooperativistas son dueños de la jabonera de Cañada Rosquín
Los trabajadores de la Cooperativa de Trabajo Jabonera Cañada Rosquín tienen más que un motivo para comenzar el año con muy buenas perspectivas de progreso: a partir de un acuerdo judicial, ya son los dueños legítimos de la planta ubicada a la vera de la ruta 34 —a 130 kilómetros de Rosario— y la adquisición de nuevas maquinarias permitirá la diversificación y aumento de la producción, que se distribuye con gran aceptación en Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Formosa y Misiones.

Martes 12 de Enero de 2010

Cañada Rosquín.— Los trabajadores de la Cooperativa de Trabajo Jabonera Cañada Rosquín tienen más que un motivo para comenzar el año con muy buenas perspectivas de progreso: a partir de un acuerdo judicial, ya son los dueños legítimos de la planta ubicada a la vera de la ruta 34 —a 130 kilómetros de Rosario— y la adquisición de nuevas maquinarias permitirá la diversificación y aumento de la producción, que se distribuye con gran aceptación en Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Formosa y Misiones.
  Tras la quiebra de la ex Sociedad Argentina Grasos y Derivados SA en 2006, los 83 empleados no se resignaron a perder su fuente laboral, por lo que cortaron la ruta y tomaron la planta, hasta que el titular del Juzgado Civil, Comercial y Laboral Nº 11 de San Jorge, Tristán Regulo Martínez, los nombró depositarios legales, y así, con sumo esfuerzo y apelando a planes y subsidios lograron que las máquinas no cesaran de producir.
  En tanto, la Legislatura provincial sancionó una ley de expropiación temporaria que se renovó en octubre de 2008 y venció hace dos meses. “Teníamos la necesidad de formalizar la situación, por una cuestión de seguridad laboral y de dignidad como trabajadores”, expresó Magdalena Cabrera, secretaria del consejo de administración de la cooperativa.
  Finalmente, en el Tribunal de San Jorge se firmó recientemente un acuerdo por el cual los ex empleados que integran la cooperativa que hoy suman 43 integrantes no cobrarán su indemnización —los 30 que están por fuera percibirán sólo un porcentaje de la misma—, pero a cambio acceden a las marcas de los productos y a las maquinarias existentes en la planta. En tanto, la cooperativa se hará cargo del embargo del inmueble por parte de un grupo de inversionistas de la Bolsa de Comercio. “Faltan algunas resoluciones y trámites, pero en adelante no vamos a depender más de una ley de expropiación”, acotó Cabrera.

Perspectivas. “Al principio no había muchos ingresos por lo que adherimos a planes de ayuda e incluso renunciamos a nuestro fondo de desempleo para invertirlo en la compra de materia prima y de una caldera a leña, una herramienta vital para nosotros, que aún no está en funcionamiento total porque restan hacer instalaciones eléctricas, de motores y otros detalles complementarios”, comentó la secretaria.
   También es necesario reparar algunos sectores, maquinarias, techos y para ello gestionan a nivel nacional préstamos o subsidios que les permita encarar esos trabajos. “No es sencillo poner todo en condiciones porque durante años los ex dueños no hicieron el debido mantenimiento. Estamos trabajando al 25% de la capacidad de la empresa y en seis meses esperamos crecer de un 10 a un 20%”, auguró.

Nuevos productos. Además, este año la cooperativa prevé lanzar nuevos productos como un jabón de tocador cremoso, otro de glicerina, lavavajillas, cloro y perfumina.
  “Llevamos tres balances positivos y vamos para el cuarto, que estimamos también será favorable. Queremos trabajar, progresar, dar un buen producto y si lo diversificamos, crecerá el volumen de producción”, remató Cabrera.