Martes 11 de Diciembre de 2012
La intendenta rosarina habla de créditos para obras cloacales, para habilitar el ferrocarril Rosario-Retiro, para comprar colectivos, para constituir policía propia. El aeropuerto local necesita reparar la pista de corretaje que se averió en muy poco tiempo, idénticamente al tramo santafesino de la autopista Rosario-Córdoba o las calles de esta ciudad. El doctor Binner ratifica la construcción del Puerto de la Música (ruego porque el eximio arquitecto Niemeyer descanse en merecida paz). Pregunto: hasta conseguir esos logros y en medio de tanta bambolla con anuncios durante tantos años no será posible solucionar los problemas cotidianos rosarinos: son chicos, son muchos pero no requieren inversión ni orden de arriba. Se trata de buena voluntad, ordenar, organizar, ponerse a laburar y controlar: por ejemplo, tapar con urgencia todos los pozos callejeros, raspar las jorobas que se formaron, limpiar asiduamente los lugares y parques públicos, obligar a Aguas Santafesinas a acelerar las reparaciones de los innumerables pozos que aparecen a diario en Rosario, reponer tapas de las bocacalles, ordenar con premura a los frentistas a reparar sus veredas, garantizar la seguridad de choferes que no entran en determinados horarios en zonas calientes.Mientras tanto, el gobernador cordobés con su policía se llegó hasta Río Cuarto para desmontar una nueva torre transmisora telefónica que no cumplía disposiciones ambientales. No quiero ser reiterativo, pero qué bien nos vendría un vasco como ese para dirigir esta ciudad. Cuántos cambios de concepto podríamos hacer sin hablar tanto sobre muchos temas que por ahora no se llevarán a cabo.
Rubén Mario Barember