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Obama y Raúl Castro se reunirán hoy al margen de la cumbre de Panamá

El encuentro sería la primera verdadera reunión formal entre los presidentes de Estados Unidos y Cuba en más de 50 años. Hubo un fugaz contacto en diciembre de 2013.

Sábado 11 de Abril de 2015

La séptima Cumbre de las Américas abrió su telón ayer con la participación de Cuba por primera vez y con todo el interés volcado en lo que haga el líder de la isla comunista Raúl Castro y el presidente estadounidense Barack Obama, meses después del anuncio histórico de restablecer relaciones entre los dos países tras medio siglo de desavenencia. La Casa Blanca informó que el presidente Barack Obama y el mandatario cubano Raúl Castro "se verán" hoy al margen de la cumbre. Aunque hasta el momento no hay planeada una reunión oficial a una hora específica entre los mandatarios, dijo Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional de Obama. Pero Rhodes dijo que las autoridades sí anticipan que los dos mandatarios tendrán la oportunidad de "verse" y hablarán hoy, el segundo y último día de la Cumbre de las Américas. El encuentro sería la primera verdadera reunión formal entre los presidentes de Estados Unidos y Cuba en más de 50 años. Obama y Castro se habían saludado antes fugazmente en diciembre de 2013 durante el funeral del presidente sudafricano Nelson Mandela en Sudáfrica.

El cara a cara entre Obama y Castro es el evento más esperado de la cita en la que participan de 35 jefes de Estado y de gobierno de la región, después de que ambos países anunciaran en diciembre que retomarán sus relaciones diplomáticas tras más de medio siglo. Ambos dignatarios se vieron ayer durante la apertura de la Cumbre de las Américas. En el transcurso del día hubo dos sesiones plenarias de los jefes de Estado y de gobierno participantes en la cumbre, además de reuniones bilaterales.

La diplomacia. Ambos dignatarios llegaron el jueves a Panamá y por la noche sus cancilleres mantuvieron la reunión diplomática de más alto nivel desde los primeros tiempos de la revolución cubana, que llegó al poder en 1959. El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, se reunieron en el restaurante de un hotel, pero se retiraron sin hacer declaraciones. Obama y Castro hablaron por teléfono el miércoles antes que el presidente estadounidense salió de Washington con destino a Jamaica.

Cuerpos diplomáticos de Cuba y EEUU han dado pasos como la liberación de detenidos, conversaciones sobre derechos humanos, temas económicos, facilidades para viajes y han hablado de abrir embajadas, algo que todavía no se concreta. Con el acercamiento, el presidente mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, vaticinó una mejor integración continental hacia el futuro. Santos había sido anfitrión de la Cumbre de las Américas previa, en la que Latinoamérica reclamó al unísono a Obama la presencia de Cuba en el foro en la cita de Panamá. "El presidente Obama tomó una decisión audaz, una decisión valiente que mejora sustancialmente las relaciones con el resto de las Américas porque el problema con Cuba era una especie de ampolla que existía en nuestra relaciones y esa ampolla deja de dolernos", dijo .

Lista terrorista. Pero para los cubanos aún está pendiente el levantamiento del embargo contra la isla, un viejo reclamo de Latinoamérica en las citas regionales. En lo inmediato, existe expectativa de que Obama anuncie el retiro de Cuba de la lista de países que auspician el terrorismo, una categoría en la que fue incluida en 1982 por promover movimientos rebeldes en América latina. Los reflectores también estarán en el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, quien llegó a Panamá en medio de un recrudecimiento de las tensiones con Estados Unidos, después de que el gobierno de Obama decretase sanciones y declarara a la nación petrolera una amenaza para la seguridad estadounidense. El líder venezolano ha anticipado que entregará a su par norteamericano una lista con millones de firmas de compatriotas que piden el cese de esa medida, cuestionada por otros gobiernos en la región.

Apenas se bajó del avión que lo trajo a Panamá, Maduro la emprendió contra Estados Unidos. Criticó la política exterior de Estados Unidos, desde un monumento a las víctimas de la invasión estadounidense a ese país en 1989. El monumento está en El Chorrillo, un barrio pobre del centro de la capital panameña donde se libraron algunos de los combates más fuertes durante la invasión. Se calcula que murieron entre 500 y 4.000 personas.

El problema venezolano. Las tensiones entre Washington y Caracas han aumentado en semanas recientes debido a la sanciones, en momentos que Obama y Raúl Castro, un aliado clave de Maduro, avanzan hacia la reanudación de relaciones diplomáticas. Maduro también escuchará, aunque no necesariamente dentro de las deliberaciones con sus pares del hemisferio, exigencias de críticos y opositores a su gobierno para que libere a presos políticos y asegure unos comicios parlamentarios libres y transparentes este año. El presidente anfitrión Juan Carlos Varela, un centrista que ha tendido un canal panameño para el diálogo y resolver diferencias, inauguró anoche la reunión, en un acto en que también intervinieron los secretarios generales de la ONU y la OEA, Ban Ki-Moon y José Miguel Insulza, respectivamente.

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