Obama: "No hay una bala de plata para evitar el derrame"
Intentando mostrar liderazgo para enfrentar las críticas sobre el manejo de la, Obama recorrió ayer la costa de Luisiana, donde el petróleo penetró en los pantanos...

Sábado 29 de Mayo de 2010

British Petroleum (BP) reportó ayer avances en su intento de frenar la fuga de crudo de su pozo en el golfo de México, pero el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió que “no hay una bala de plata” para solucionar el mayor derrame en la historia del país.
  Intentando mostrar liderazgo para enfrentar las críticas sobre el manejo de la crisis desatada por la marea negra, Obama recorrió ayer la costa de Luisiana, donde el petróleo penetró en los pantanos y obligó a cerrar una lucrativa zona pesquera, amenazando miles de empleos.
  “No serán abandonados. No serán dejados atrás. Estamos de su lado y vamos a insistir hasta que esto esté solucionado”, dijo el mandatario tras encontrarse con funcionarios estatales e inspeccionar los daños causados por el derrame sobre la costa.
  Los frustrados residentes del golfo han fustigado a las autoridades federales por actuar muy lentamente y ofrecer muy poca asistencia. La Casa Blanca disputa con fuerza esa tesitura, contraponiendo que ha montado la operación de respuesta a un desastre como este más grande de la historia.
  El presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, dijo que la operación llamada top kill, que se emprendió el miércoles para sellar el derrame de crudo que brota desde el lecho submarino, ha mostrado señales de que podría ser exitosa.
  Pero el resultado final seguía siendo incierto y podrían pasar 48 horas hasta que se sepa si logró su objetivo.
  “Lo hemos derribado pero no hemos podido ponerle una bala en la cabeza todavía”, dijo, añadiendo que las posibilidades de éxito de su procedimiento top kill seguían siendo del 60 al 70 por ciento.

Plan de contingencia. Obama dijo que un equipo de científicos del gobierno estaba explorando planes de contingencia en caso de que la operación no funcione. “No va a haber una bala de plata o muchas respuestas perfectas para los desafíos que enfrentamos”, afirmó.
  “Esto es una catástrofe hecha por el hombre que aún está evolucionando”, añadió.
  La creciente indignación pública y la frustración por el derrame fuera de control se han convertido en un desafío mayor para el presidente.
  En su visita a Luisiana, Obama inspeccionó las barreras de seguridad que protegen las playas en Port Fourchon, corazón de la industria petrolera del golfo y una de las áreas más golpeadas por la catástrofe.
  “Obviamente, la preocupación es que hasta que no frenemos la marea, estaremos en problemas”, dijo el mandatario, mientras levantaba algunas bolas de alquitrán de la playa. Desde la playa podía verse una cadena de plataformas petroleras.
  BP ve a top kill como su mejor oportunidad de tapar el pozo y contener el derrame que ha manchado su reputación y recortó cerca de un 25 por ciento, unos 50.000 millones de dólares, de su valor de mercado.
  Hayward dijo que BP había inyectado materiales pesados de bloqueo, como trozos de caucho, en el fallido sistema para evitar explosiones en el pozo averiado, y que ahora estaban aplicando más “lodo” pesado.
  BP estimó que el costo del desastre ascendía a 930 millones de dólares. Ese monto se multiplicaría cuando comience la limpieza del derrame, que ahora ha superado al desastre de Exxon Valdez en las costas de Alaska en 1989.
  “Esto es una catástrofe ambiental”, dijo Hayward a CNN, en contraste con un comentario que había hecho anteriormente, en el que él había predicho que el impacto ecológico del derrame sería pequeño.
  El viaje de ayer fue la segunda visita de Obama al golfo en las más de cinco semanas que lleva el incidente causado el 20 de abril pasado por una explosión en la plataforma Deepwater Horizon que mató a 11 trabajadores y abrió una fuga a 1.600 metros de profundidad.
  La gira del mandatario ocurrió un día después de que prometiera “arreglar esto”, mientras crecen las críticas sobre lo que muchos ven como una respuesta insuficiente del gobierno a una de las peores catástrofes ambientales del país.
  El antecesor de Obama, George W. Bush, fue fustigado por el manejo que hizo del huracán Katrina, y Obama está ansioso por evitar funestas comparaciones. l