Viernes 28 de Mayo de 2010
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer medidas más duras contra la industria petrolera tras la catástrofe en el golfo de México por el hundimiento de una plataforma de British Petroleum.
Obama informó que en el futuro sólo se entregarán permisos de perforación en aguas costeras profundas tras una evaluación más estricta que la hecha hasta ahora.
"Esta marea negra demostró cuán necesarias son las reformas", dijo el mandatario en Washington.
Por otra parte, Obama prolongó por otros seis meses la moratoria para realizar nuevas perforaciones en el mar.
Además, fueron postergados los planes para dos exploraciones frente a la costa de Alaska y se cancelaron contratos de arrendamiento previstos en el golfo y frente a la costa del estado de Virginia. En 33 casos se suspenderán perforaciones que actualmente se efectúan en el golfo de México.
Las medidas anunciadas son sólo los primeros pasos de un proceso que conducirá a reglas y estándares de seguridad más estrictos para la industria del petróleo.
Obama creó la semana pasada una comisión especial para investigar las causas del hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon y proponer recomendaciones.
Asimismo, aseguró que quiere poner fin a las "relaciones cómodas y a veces corruptas" entre las autoridades y la industria del petróleo.
Las declaraciones de Obama se producen luego de que Elizabeth Birnbaum, directora del Organismo de Gestión de Minerales (MMS), encargado de supervisar la industria petrolera, presentara su renuncia. Su jefe, el secretario de Interior, Ken Salazar, aseguró que Birnbaum renunció "en sus propios términos y por voluntad propia".
La administración Obama y BP enfrentaron críticas por haber subestimado el vertido de crudo. El mandatario admitió que los esfuerzos realizados "fueron insuficientes" para hacer estimaciones precisas de la cantidad de petróleo derramado, pero insistió en que las predicciones no afectaron la respuesta.
Por otra parte, las autoridades mexicanas informaron que la temporada de huracanes que comienza el 1 de junio en el Atlántico podría provocar el desplazamiento hacia la costa de capas superficiales del petróleo vertido en el golfo de México.