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Obama condenó la violencia policial y los actos vandálicos en Baltimore

El presidente se pronunció sobre los disturbios ocurridos en esa localidad de Maryland tras la muerte del joven negro Freddie Gray.

Miércoles 29 de Abril de 2015

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, rechazó ayer de manera tajante "la violencia sin sentido" que se vivió el lunes y durante la madrugada de ayer en la ciudad de Baltimore, Estado de Maryland, en su primera declaración sobre el nuevo estallido social que provocó la muerte de un joven negro bajo custodia de una policía local. "No hay excusa para el tipo de violencia que vimos. Es contraproducente. Eso no es una protesta. Eso no es una manifestación. Es un puñado de gente que se aprovecha de una situación por sus propios motivos, y tienen que ser tratados como criminales", sentenció el mandatario en una conferencia de prensa que compartió con con el premier japonés, Shinzo Abe, en la Casa Blanca. "Si algunos individuos toman barras y comienzan a golpear para abrir puertas y saquear, no protestan. No hacen ninguna declaración. Están robando", agregó.

El 12 de abril, Freddie Gray, un afroamericano de 25 años, fue detenido por dos agentes de la policía de Baltimore, luego de cruzar miradas con uno de ellos y comenzar a correr. Según el relato de la policía, los dos agentes le encontraron una navaja, algo ilegal en el Estado de Maryland, y por eso lo arrestaron. En el proceso, Gray resultó herido en la columna y, pese a que lo pidió varias veces, los policías nunca lo llevaron ante un médico. Sin asistencia médica, el joven de 25 años falleció una semana después, el 19 de abril, aún bajo custodia policial.

Obama dijo también estar convencido de que Estados Unidos enfrenta una crisis latente con la policía, especialmente en su relación con la comunidad negra. "Creo que hay departamentos de policía que deben reflexionar. Creo que hay varias comunidades que deben reflexionar. Pero creo que como país también tenemos que reflexionar. Esto no es nuevo. Lleva décadas ocurriendo", comentó Obama. El presidente lleva lidiando con el problema desde el comienzo de las protestas el año pasado por la muerte de Michael Brown, un adolescente negro abatido a tiros por un policía blanco en Ferguson, Missouri. El mandatario sostuvo ayer que debe haber una "completa transparencia y rendición de cuentas" en la investigación en curso sobre la muerte de Gray, pero destacó que el caso no justifica la "violencia y destrucción sin sentido" en Baltimore.

El caos. El estallido social que siguió al funeral de Gray, dejó un saldo de 15 policías heridos, uno de ellos de gravedad, 202 manifestantes detenidos, 144 autos incendiados y 15 edificios quemados. Obama respaldó las decisiones del gobernador de Maryland, Larry Hogan, y de la intendenta de la ciudad, Stephanie Rawlings-Blake, con quienes habló personalmente, y sostuvo que los saqueos y los incendios "destruyen y minan los negocios de sus propias comunidades, y acaban con los empleos y las oportunidades de la gente en esa área". Obama ario reivindicó, en cambio, las manifestaciones "pacíficas" que en los últimos días "se centraron en preocupaciones completamente legítimas de estas comunidades en Baltimore (...) y que fueron constructivas y sensatas". En Baltimore, como en otras ciudades del país, miles de personas salieron a las calles en las últimas semanas para denunciar el racismo y la brutalidad institucionalizados que caracterizan a las fuerzas de seguridad, tanto a nivel local, como estadual y nacional.

El gobernador Hogan recorrió la ciudad y visitó una barricada de la Guardia Nacional, donde dijo a la prensa que las autoridades asegurarían "que aquello que ocurrió en las últimas horas en Baltimore no vuelva a ocurrir". "Esta violencia no será tolerada", dijo Hogabres armados con fusiles de asalto.

Líderes locales y nacionales formularon un llamado a la calma después de un nuevo capítulo de incidentes provocados por tensiones raciales. Las autoridades lanzaron una investigación sobre la causa de la muerte del afroamericano, pero para los miembros de la comunidad negra de Baltimore es apenas el último ejemplo de la brutalidad policial contra sospechosos de ese grupo racial. Las escuelas de Baltimore permanecieron cerradas por seguridad, aunque muchas voces comentaron que eso causó un efecto contrario, dejando a muchos jóvenes y adolescentes en las calles.

Incidentes aislados. Un diario local, el Baltimore Sun, informó que dos personas resultaron heridas de bala en dos diferentes tiroteos, y la policía confirmó que investigaba un incidente en que una mujer fue baleada en una pierna. Estos incidentes constituyen apenas el último capítulo en una serie de enfrentamientos entre la policía estadounidense y jóvenes negros enfurecidos por lo que consideran actitudes racistas. El superintendente de policía de Maryland, el coronel William Pallozzi, informó que movilizó 500 agentes hacia la ciudad y solicitó otros 5.000 hombres de ciudades de la región. Por su parte, la Guardia Nacional informó tener disponibles 5.000 hombres y que desplegaría una "enorme fuerza" para proteger personas y propiedades.

Versiones coincidentes señalan que el lunes, poco antes del inicio del funeral de Gray, circulaban mensajes en redes sociales llamando a una "purga", como se denomina en las calles a actos aleatorios de violación de la ley.

Otro caso fatal en Detroit

En medio de un estallido social en Baltimore por el racismo policial, otro joven negro murió baleado por un agente blanco en Detroit. El jefe de la policía, James Craig, confirmó que Terrance Kellom, de 20 años de edad, murió el lunes luego de ser baleado por un oficial de la fuerza y aseguró que el joven, sospechoso de un asalto, no portaba armas de fuego sino un martillo. La familia de la víctima niega que llevara un martillo como arma.

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