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Obama acusa a los republicanos de querer que EEUU entre en default

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se declaró ayer "exasperado" por la paralización de la administración federal provocada por los republicanos y advirtió que el partido opositor...

Jueves 03 de Octubre de 2013

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se declaró ayer "exasperado" por la paralización de la administración federal provocada por los republicanos y advirtió que el partido opositor está dispuesto a permitir que el país entre en cesación de pagos. El mandatario demócrata dijo que la crisis parlamentaria que llevó al primer cierre de gobierno en 17 años proviene de un conflicto "innecesario" provocado por una minoría, pero que es lo suficientemente grave como para que Wall Street se "preocupe". "Durante mi presidencia, me desviví para trabajar con el Partido Republicano y bajé el tono a propósito de mi retórica", dijo el mandatario. "Creo que soy conocido por ser un tipo calmo, a veces la gente piensa que soy demasiado calmo. Pero, ¿estoy exasperado? Sí estoy exasperado porque esto es totalmente innecesario", aseguró.

Exasperación. "Estoy exasperado con la idea de que, a no ser que yo diga a 20 millones de personas que no pueden tener cobertura sanitaria, esta gente no reabrirá el gobierno", explicó el mandatario. Al responder a una pregunta sobre si el mundo empresarial debería preocuparse por la situación que llevó al segundo día de cierre del gobierno, Obama aseguró que "esta vez es diferente". "Creo que deberían preocuparse. En democracia no es inusual que demócratas y republicanos no estén de acuerdo pero cuando tienes una situación en la que una facción está dispuesta a dejarnos en impagos frente a nuestras obligaciones, entonces tenemos un problema", advirtió.

Destacó además que la pelea parlamentaria sólo se limita a aprobar fondos para los próximos dos meses y que, de no frenar ahora un debate que se vino repitiendo en los últimos años (aunque nunca hasta ahora con tan graves consecuencias), la situación podría reiterarse en el futuro, con las graves consecuencias inherentes a una situación política y económicamente tan precaria. Sobre todo teniendo en cuenta que en menos de dos semanas se avecina otra potencial crisis en caso de que el Congreso no apruebe la necesaria elevación del techo de la deuda para evitar que Estados Unidos caiga en "default".

Diálogo de sordos. Las declaraciones de Obama fueron difundidas poco antes de que el mandatario recibiera en la Casa Blanca a los líderes del Congreso y Senado de ambos partidos para buscar una salida a la crisis. Previamente se reunió con altos ejecutivos de empresas para comentar la situación.

A la salida del encuentro en la Casa Blanca, el líder de la Cámara de Representantes, John Boehner, dijo que el presidente Obama volvió a negarse a negociar con los republicanos por la paralización parcial del gobierno. Tras más de una hora de conversaciones entre Obama y los líderes del Congreso, Boehner dijo a periodistas que la charla fue correcta pero destacó que esencialmente no se produjeron progresos. Poco después, el líder demócrata del Senado, Harry Reid, rechazó los dichos de Boehner y sostuvo que la cámara que preside ofreció un diálogo para solucionar el problema.

Según el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, Obama advirtió que no negociará con los republicanos bajo la amenaza de un cierre indefinido de la administración federal o de la suspensión de pagos si no se logra un acuerdo para elevar el techo de la deuda. "Obama solo está pidiendo que el Congreso cumpla con sus obligaciones", afirmó Carney en su rueda de prensa, y esa es la postura que el mandatario mantuvo ayer durante su reunión en la Casa Blanca con los principales líderes del Capitolio. El portavoz criticó a los republicanos por tener "de rehén al gobierno y a la economía", en el segundo día de paralización parcial de las actividades de la administración federal por falta de fondos, algo que no ocurría desde 1996. Esta paralización de algunos servicios del gobierno federal tuvo una primera consecuencia internacional con la anulación de parte de una gira por Asia de Obama.

Vacaciones forzadas. Por segundo día, cientos de miles de empleados federales siguieron de licencia sin sueldo y los turistas se encontraron con museos y monumentos de Washington cerrados, mientras crece la frustración de los estadounidenses frente a sus legisladores. Obama acusó a los conservadores en la Cámara de Representantes -dominada por los republicanos y clave en cuestiones de presupuesto- de llevar adelante una "cruzada ideológica" por vincular el financiamiento del gobierno a su reforma de la salud, centro de la disputa por fondos en el Congreso a la cual se oponen los republicanos.

La reforma fue aprobada en 2010 y refrendada por la Corte Suprema que determinó su viabilidad constitucional. "Esta parálisis ocasionada por los republicanos no tenía necesidad de ocurrir. Quiero que todos los estadounidenses sepan por qué ocurrió", dijo Obama en una enérgica alocución el martes, para marcar el inicio de una parte clave de la ley de salud.

Opiniones. Una encuesta de la Universidad Quinnipiac mostró que el 72 por ciento de los estadounidenses rechaza la parálisis del gobierno como una táctica para acabar con la reforma de salud. Sólo el 22 por ciento se mostró a favor. Las licencias sin sueldo de los empleados públicos afectaron también a la Casa Blanca, que se quedó con el mínimo necesario de funcionarios.

Turistas perplejos no pudieron ingresar a museos y monumentos en Washington, mientras que en Nueva York la Estatua de la Libertad también cerró sus puertas. Y aunque las fuerzas armadas y la patrulla fronteriza seguían operando con normalidad, el Pentágono cesará temporalmente a casi la mitad de sus 800.000 empleados civiles.

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