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"Nunca dejaré de preguntarme por qué se subió a esa moto"

La madre de Brian Moschini, asesinado el pasado 2 de enero, negó que su hijo tuviera "negocios turbios" con el acusado por el crimen.

Lunes 28 de Abril de 2014

"¿Por qué se subió a esa moto? Nunca voy a dejar de preguntármelo". Viviana Coronel entiende que el destino de su hijo Brian estaba, de alguna forma, marcado para que fuera asesinado a los 20 años con toda una vida por delante llena de proyectos. Sin embargo, no deja de pensar que las tres balas que le perforaron la espalda el pasado 2 de enero no eran para él porque "no había ninguna razón" para ello.

"Se dijo que mi hijo estaba en negocios turbios con el que lo mató, pero Brian no tenía nada que ver. Pero el destino quiso que subiera a la moto de un amigo que sí tenía problemas con esa persona y esa tarde, cuando se cruzaron, el que terminó muerto fue mi hijo", sostuvo la mujer de 43 años en su casa de Fisherton Norte, a unas pocas cuadras de donde meses antes cayó mortalmente herido el pibe, quien era padre de un bebé de meses.

Tiros. Las crónicas periodísticas señalaron que Brian Moschini fue asesinado en Donado y pasaje Carré. Según lo relatado por distintas fuentes policiales, se informó que el joven iba en una moto con un amigo y que en esa esquina se cruzaron con Ezequiel Gilberto V., de 26 años y apodado "El Cachetón", que también andaba en una moto y tiene antecedentes por robos calificados.

El cruce, según las fuentes consultadas en su momento, habría originado un tiroteo entre los ocupantes de ambas motos que culminó con Brian muerto. Para los investigadores, que a mediados de marzo detuvieron al Cachetón, el enfrentamiento obedecía a "una disputa de vieja data por negocios que no habían salido bien" entre víctima y victimario.

"No fue así. Mi hijo se bajó de la moto. Su amigo siguió en la moto y Brian intentó escapar corriendo. Así le dieron tres tiros en la espalda", sostuvo Viviana, en función de lo que le contaron vecinos que observaron lo ocurrido.

Destino. La mujer recordó que ese día Brian empezaba las vacaciones en el trabajo en una distribuidora de alimentos que había conseguido meses antes. Un buen empleo por el cual había dejado de trabajar con su papá en un corralón de materiales y que le posibilitaba tener mejores horarios para asistir a la escuela técnica nocturna en la que cursaba tercer año.

"El tenía una motito que estaba arreglando para poder ir al trabajo, ya que a veces se tomaba hasta ocho colectivos y era mucha plata. Ese día (por el jueves 2 de enero) se había levantado de dormir la siesta y se fue con el nene a ver a unos amigos. Después vino, dejó al nene y quedamos en tomar unos mates, así que se fue a comprar masitas. Pero en el camino, no sé por qué, se subió a la moto con ese pibe y terminó así. Nunca voy a saber por qué se subió a esa moto".

Viviana recordó que minutos después de que su hijo fuera a comprar masitas oyó un revuelo y salió a ver qué pasaba. De pronto todos corrían hacia una placita, a unas tres cuadras de su casa, donde su hijo había caído muerto.

"Me indignó —dijo la madre— que se publicara que Brian andaba en negocios turbios. Sé que el chico que andaba en la moto con él, que zafó de los tiros y pudo escapar, había tenido problemas con un hermano del que ahora está preso por el asesinato. Pero mi hijo no tenía negocios con nadie".

Planes. Viviana contó que Brian "laburaba todos los días". Además de su empleo como repositor en supermercados y almacenes, los fines de semana su papá —en rigor su padrastro, a quien "él había elegido como padre"— lo ayudaba a levantar su propia casa en un predio lindero con su vivienda de Aguará al 1500. "El papá le traía los materiales del corralón y él se los iba pagando. Ese fin de semana había techado y estaba poniendo las cañerías del agua. La luz ya estaba, le faltaba revocar. Tenía casi listo el departamento", recordó la madre del pibe sobre la casita que Brian estaba levantando para vivir con su pareja Nazaret, de 17 años, y el bebé de ambos.

"Por esos días estaba con la idea de que nos fuéramos todos de vacaciones. También estaba juntando plata para hacer la fiesta de cumpleaños y bautismo del nene, que en febrero cumplió un año. Quería hacer una fiesta en un salón para 150 personas", detalló Viviana en alusión a los planes del segundo de sus cuatro hijos.

"Hacía cosas de pibe, pero ya tenía su propia familia, ni siquiera era de ir a bailar", resumió la madre sobre su hijo, y aseguró: "No andaba en cosas raras ni armado. Quién sabe por qué se subió a esa moto, tal vez nunca lo sepamos. Tal vez es como dice mi marido: todos tenemos el destino marcado".

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