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Ñuls perdió la serenidad en el bosque: Gimnasia le ganó 3 a 0

El mix rojinegro fue goleado por el local y estiró a once los partidos sin ganar. La de ayer fue una de las puestas en escena más pobres del ciclo de Alfredo Berti.

Lunes 17 de Febrero de 2014

Newell's no gana porque no está jugando como antes. No sorprende, ni lastima. No consigue llevar las riendas en sus pleitos. Le cuesta adueñarse de la pelota y de los trámites. Una auténtica extrañeza. Perdió la serenidad, y esa sensación de apuro lo nubla, a veces hasta el desconcierto, como sucedió ayer en la dura derrota por 3 a 0 ante Gimnasia en el bosque platense.

El rojinegro evidenció una de las puestas en escenas más pobres del ciclo de Berti. Porque desde el penal de Heinze sobre Correa (7') todo fue nervios y tensión. No hubo respuestas, ni individuales ni colectivas, para creer que podía surgir un esbozo de reacción a ese inicio a contramano.

Newell's nunca pudo encontrar las claves del encuentro. Quedó rápidamente sometido a los antojos, la practicidad y los contraataques de un rival limitado, y a las circunstancias que proponía el partido. Jugó apresurado, desde demasiado temprano, y ese palpable nivel de incomodidad fue otro elemento conspirador para la visita.

En el primer tiempo Gimnasia fue más. Por orden y determinación. Porque supo llevar el desarrollo a un terreno más áspero, pero sumamente conveniente. Así sacó rédito de la creciente ira rojinegra.

Esa furia inconducente salió a escena con un penal (bien cobrado) que elevó las pulsaciones, los reclamos, las infracciones y ubicó cada acción en una olla a presión en la que nunca pudo sacar alguna buena tajada.

Guzmán tapó el penal de Correa, pero los demás durmieron y Díaz (8'), quien invadió el área junto al Gringo, aprovechó el rebote para abrir el marcador. Fue un golpe directo a las ambiciones que, sin demasiados rodeos, comenzaron a desmoronarse.

La respuesta de Newell's tuvo más que ver con el aspecto emocional que con ideas claras. Heinze fue a buscar una bocha y un defensor la estampó en el palo tras un córner, pero fue una ráfaga aislada.

Gimnasia apeló al rigor y la pierna fuerte para defender (con la pasiva mirada del juez) y con astucia y velocidad para atacar. Supo explotar las espaldas de los volantes y la levedad de los laterales para cubrir esos sectores. En cada avance lo sacudía a Newell's, le llegaba hasta el fondo y por eso sobrevolaba la sensación de que el marcador se podía ampliar.

En el complemento se mantuvieron las diferencias. Gimnasia se apoyó en su estado de aplomo para leer las vacilaciones de su rival. Y la visita quedó resumida a ocasiones instintivas, siempre de espalda y lejos del arco adversario. Encima, cuando ingresaron Bernardi y Figueroa para tratar de cambiar el semblante al minuto anotó Blengio (en posición adelantada) anticipando a Guzmán y poniendo el 2-0.

Ese fue otro mazazo demoledor. A Newell's todo le costaba demasiado y se fue desdibujando ante tanta impotencia. El Lobo siempre estuvo en condiciones de aumentar la brecha, por eso no extrañó que a los 79' Pereyra estampe las cifras definitivas.

De esa manera, Newell's estiró su serie negra a 11 partidos seguidos sin ganar. Una racha preocupante que desnuda el presente de un equipo que no levanta cabeza, que evaporó su tranquilidad y multiplica la severidad de sus interrogantes.

El equipo lleva 4 meses sin lograr una victoria

La última victoria que obtuvo el conjunto rojinegro se produjo hace cuatro meses. Fue frente a River por 1 a 0 con gol de Víctor López el 13 de octubre de 2013. A partir de ahí no volvió a ganar y hoy ostenta una racha adversa de once encuentros sin poder sumar de a tres, diez por el torneo doméstico y uno por la Copa. “Las rachas hay que cortarlas”, decía Martino. Y eso es lo que necesita Berti para lograr algo de tranquilidad.

Mateo y Castro, afuera ante Belgrano

Diego Mateo y Nicolás Castro llegaron al límite de amarillas y por lo tanto se perderán el partido del jueves frente a Belgrano, en Córdoba.

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