Ñuls no pudo con los sanjuaninos y casi se despidió de la pelea
El fútbol tiene en su ADN un componente que aún no hubo científico que pudiera decodificarlo en el mapa genético de este deporte. Porque desde ese elemento donde lo imprevisible nace, afloran las ilusiones.

Sábado 16 de Junio de 2012

El fútbol tiene en su ADN un componente que aún no hubo científico que pudiera decodificarlo en el mapa genético de este deporte. Porque desde ese elemento donde lo imprevisible nace, afloran las ilusiones. Las que se fortalecen o desvanecen con el devenir del juego, pero otras también mutan. Como sucede en Newell’s. Porque para ver dónde se está no siempre hay que mirar cuánto faltó, sino también cuánto se hizo. Para ello es necesario, aunque sea una vez, observar por el espejo retrovisor lo que quedó atrás. No se trata con este ejercicio elaborar conformismo ni resignación, sólo se pretende cimentar cualquier análisis en el necesario realismo.

Y la realidad muestra a un equipo que no será campeón, pero también exhibe una campaña de más de 30 puntos que antes de la llegada de Gerardo Martino no encontraba espacio en el pensamiento colectivo de los leprosos. Por eso el resultado de anoche, a pesar de que no era el anhelado, empieza a cerrar un trabajo que es muy importante porque es la base de sustentación de la obra futbolística que ahora sí se debe comenzar a construir y en el que no se pueden cometer los errores que obligaron la llegada del Tata casi como salvador.

Newell’s se quedó anoche en San Juan prácticamente fuera de la pelea por el campeonato, pero sin dudas que hace algunas fechas que comenzó a ganar la lucha más importante, la de fabricar un futuro más tranquilo y más seguro.

Porque si perdió con San Martín es porque sus jugadores no lograron un alto rendimiento colectivo e individual como sí lo hicieron en la conquista de otros partidos, los que les permite transitar por este camino más tranquilo que el imaginado.

Y todo ello, los buenos y malos momentos, fueron producto de este plantel, que se potenció porque se organizó diferente, para disimular las limitaciones y ordenar las cualidades. Porque cuando una de las piezas no encaja, el rompecabezas no se arma, y anoche quedó en evidencia.

No es novedad que Newell’s tiene un plantel acotado. Hay varios ejemplos que se pueden utilizar para demostrarlo.

Pero basta con decir que no tiene laterales, y más allá de la vocación de servicio de Vergini y Vangioni, “hacer de” no es lo mismo que “ser”.

Y aunque algunos esgriman la mediocridad para justificar la realidad del fútbol argentino, lo cierto es que para llegar a los más altos objetivos se necesita una cuota importante de jerarquía, la que los directivos deberán completar ahora para evitar situaciones de tensión como la que vivía la Lepra antes de la llegada del Tata.

Newell’s perdió un partido en San Juan. También se despidió de una utopía, que por momentos no parecía como tal, pero que finalmente lo era. Anoche el equipo del Tata comenzó a cerrar una campaña tan importante como necesaria. Porque en el promedio para lo que viene no hay dudas de que la cosecha fue muy buena.

Y difícil de imaginar cuando comenzó este Clausura.

Una chance remotísima

Con la derrota de anoche, Newell’s quedó casi afuera de la lucha por el título del Clausura. Claro que las matemáticas le guardan una chance, muy remota, y en la que sí o sí debería definir todo en un desempate en el que, al menos, debería estar presente Boca.

Los rojinegros pueden llegar a 34 puntos y sólo quedarían primeros si Boca y Arsenal empatan, si All Boys vence a los xeneizes en la última fecha y no le ganan en esta a Argentinos Juniors, si los de Sarandí no vencen en la próxima a Belgrano, si Tigre no suma más de 2 puntos y Vélez no gana los dos encuentros.

Posibilidades todavía hay, pero es difícilísimo.