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Nuevo cruce con el Reino Unido por ejercicios militares en Malvinas

Conflicto diplomático. El gobierno argentino presentó una protesta formal por pruebas misilísticas en las islas. Londres asegura que es "de rutina".

Sábado 12 de Abril de 2014

El gobierno argentino presentó una protesta formal ante el Reino Unido por las pruebas misilísticas que ese país realizará próximamente en las islas Malvinas, pero la administración británica le bajó el tono al hecho y calificó como "falsa" la denuncia de nuestro país sobre la "militarización" del Atlántico Sur.

Durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada, el canciller Héctor Timerman hizo pública la nota de protesta que la Argentina le envió al Reino Unido por los ejercicios misilísticos que las Fuerzas Armadas de ese país realizarán entre el 14 y 27 de abril en el archipiélago austral.

Asimismo, el gobierno denunció las maniobras militares mediante una nota enviada al titular de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y al presidente del Comité de Descolonización de la ONU.

Según precisó Timerman, se trata de "una nota de enérgica protesta frente a esta nueva exhibición de fuerza belicista en una zona de paz, como lo es el Atlántico Sur, por una de las fundadoras y principales potencias militares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán)".

El canciller precisó que el documento le fue entregado a su par británico, William Hague, mientras que el vicecanciller Eduardo Zuain se la hizo llegar al embajador británico en nuestro país, John Freeman.

Timerman subrayó que los "ejercicios militares en territorio argentino ocupado" incluyen "el lanzamiento de misiles desde las islas Malvinas", y remarcó que "esta acción se inscribe en un patrón de conducta denunciado por la señora presidenta de la Nación (Cristina Kirchner) el pasado 2 de abril".

El canciller se refirió así a la definición de la jefa del Estado sobre las Malvinas como "la mayor base militar de la Otán en el Atlántico Sur" a partir de los movimientos militares británicos.

"El gobierno argentino hace responsable al gobierno del Reino Unido por cualquier daño derivado de este nuevo acto violatorio de la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas", enfatizó Timerman.

El titular de la cartera de Relaciones Exteriores precisó que durante los ejercicios que llevará adelante el Reino Unido utilizará "misiles Rapiers", que son los que "utilizan y utilizaron las fuerzas británicas en diferentes escenarios bélicos, incluidos Oriente Medio y Afganistán".

Territorio militarizado. Finalmente, reiteró que "las islas Malvinas se encuentran entre los territorios más militarizados del mundo, teniendo presente la proporción de efectivos militares con su población civil", ya que "poseen un militar por cada dos civiles".

Sin embargo, el gobierno británico aseguró que las pruebas misilísticas en las islas Malvinas "son ejercicios de rutina que tienen lugar aproximadamente dos veces por año desde hace muchos años" y que "el Ministerio de Defensa siempre implementó todas las medidas de seguridad necesarias".

Fuentes del Foreign Office remarcaron además que los misiles Rapier son "de corto alcance", que "no hay riesgo de que caigan fuera de las aguas" de las Malvinas y que "el Reino Unido siempre ha emitido todas las notificaciones necesarias para garantizar la seguridad de la vida en el mar".

"La denuncia argentina de que estamos militarizando el Atlántico Sur es absolutamente falsa", agregaron y destacaron que "las cifras de efectivos británicos se han reducido a la cantidad mínima necesaria para la defensa de las islas".

En esta línea, las fuentes indicaron que "la insinuación argentina de que el Reino Unido está tratando de amenazar militarmente a la región en su conjunto carece totalmente de fundamento".

"El Reino Unido emitió una respuesta integral en 2011 y 2012 y contestó a todos los temas que planteó la Argentina en su queja ante la Organización Marítima Internacional (OMI). Nuestras respuestas se distribuyen a todos los miembros de la OMI", concluyó la Cancillería británica.

Se trata de un nuevo contrapunto que vuelve a foja cero cualquier posibilidad de acuerdo diplomático entre los dos países.

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