Jueves 01 de Noviembre de 2012
Solamente por todos los accidentes y delitos acaecidos este año (aunque el problema viene de lejos, por no decir de siempre), ha quedado muy claro que a nuestra clase dirigente no le interesa el país. Porque uno observa que ante problemas reales cuando tendrían que reunirse para discutir la propuesta de solución faltan al debate o si van es para atacarse unos a otros sin ningún pudor; todo es chicana, mañoso y engañoso, sin importarles los riesgos que le ocasionan al país. Es el mismo caso de los padres que al divorciarse se pelean para ver quién quiere más al hijo que generaron, sin importarle el daño que le causan ignorando que si realmente lo quieren y son maduros, debieran serenarse y buscar denodadamente la convivencia por ese hijo. Tiempo atrás unos periodistas le requerían por estas situaciones al ex presidente Duhalde y él contesto: "La Argentina está condenada al triunfo". Esto mismo pensaban los senadores romanos mientras dilapidaban el dinero y prestigio del imperio romano originando en Séneca (asesor y consejero de Nerón) su famosa frase: "Ningún pueblo o individuo está condenado al triunfo. Todo depende de las contingencias que le depara el destino y de la pericia, esfuerzo y suerte que se le ponga al mismo. Recuerdo cuando en el colegio secundario nos daban historia de Europa, en una página del libro se mostraba un mapa de ese continente con la configuración de países a una fecha dada; y en la página siguiente la nueva configuración con países nuevos, agrandados o achicados. Como simple ciudadano les sugiero a los dirigentes de los tres poderes que se pongan los pantalones largos porque si siguen calentando esta olla a presión, que es nuestro querido país, va a explotar y por efectos de la globalización caeremos todos. Ustedes también no piensen como esa señora que cuando en 1805 le dijeron que en 1806 venían los ingleses a invadirnos, contesto: "Y a mí qué me importa; conmigo no se meten porque me voy a mi estancia".
Nelso Moirín
DNI 6.052.583