Nuestros niños y adolescentes
No hay duda de que todos nuestros conocimientos comienzan con la experiencia, por lo que es necesario destacar que los programas de educación preventiva en el ámbito escolar...

Sábado 01 de Diciembre de 2012

No hay duda de que todos nuestros conocimientos comienzan con la experiencia, por lo que es necesario destacar que los programas de educación preventiva en el ámbito escolar, cuanto antes se desarrollen tendrán una mayor probabilidad de que puedan controlar y reducir los niveles de violencia. Esto ocurrirá siempre y cuando los mismos se basen en un compromiso formal y una planificación cuidadosa de apoyo, cooperación y participación de la comunidad educativa, comprometida a fortalecer, promover y divulgar una problemática de difícil tratamiento y en franco crecimiento como lo son las adicciones y los actos de violencia. Tan es así que aquello que se mostraba incipientemente fue alcanzando tal grado de desarrollo que hoy está instalado como una pandemia social: el consumo de sustancias psicoactivas, tanto legales como ilegales. Como técnico superior en Prevención Comunitaria y empleado policial, habiendo visto y vivido cosas posibles de cambiar, es que propongo la búsqueda para recuperar valores olvidados, fundamentales para la educación de niños y adolescentes, la premisa de acercar la familia, la escuela y la comunidad mediante una actividad social, que tenga como objetivo la formación de esos niños y adolescentes mediante un sistema escolástico, que permita cultivar una enseñanza intelectual y moral adecuada, y así alcanzar valores tales como la solidaridad y cooperación colectiva, mediante ejercicios y pruebas apropiadas. Las escuelas y colegios deberían iniciarlos en la práctica deportiva, disponiendo de campos de deportes cercanos o clubes, siempre que éstas disciplinas no afecten el desenvolvimiento de otras áreas. Todas las actividades serán organizadas y dirigidas por los mismos estudiantes y con el asesoramiento de profesionales para que así, poco a poco, puedan ir captando el sentido de los valores humanos, responsabilidad y respeto para con sus pares. Con esta finalidad se podría construir un gran club con campeonatos anuales que abarquen a nuestra ciudad, localidades cercanas, provincias y por qué no a todo el país. La escuela puede pensarse como un laboratorio social donde se procesa un amplio espectro de aprendizaje, pero de lo que no nos debemos olvidar es que a lo que se debe tender es a la conformación de un sujeto responsable, protagonista de su propia existencia y en una relación mutuamente transformable con su medio social y natural.

Guillermo Ferreyra / DNI 23.462.122