Nuestro talón de Aquiles
Desde mi primer escrito hace años, "Idiocracia", donde vaticinaba el deterioro de la educación y por ende los valores de la sociedad hasta el presente, noto cuál es nuestro talón de Aquiles.

Miércoles 25 de Noviembre de 2009

Desde mi primer escrito hace años, "Idiocracia", donde vaticinaba el deterioro de la educación y por ende los valores de la sociedad hasta el presente, noto cuál es nuestro talón de Aquiles. "Los niños son los mensajes vivientes que enviamos a un tiempo que no hemos de ver", dijo Neil Postman. He leído en La Capital muchas cartas donde se llega a la conclusión de que es prioritaria la educación. Coincido plenamente, pero, completando la idea, además de la educación (he ahí nuestro "talón de Aquiles"), considero que los niños y adolescentes son permeables al ejemplo: 1) Los docentes son víctimas de desprestigio social; 2) Los ejemplos familiares, sociales y de nuestros gobiernos, desalientan: desvalorizan el logro educativo, menosprecian al intelecto (en el caso de la dirigencia para redituar con la ignorancia y despreciando la experiencia reflexiva del aprendizaje); 3) En el caso de los gobernantes, han dejado de ser un modelo de vida a ser imitado, incompatible con sus discursos; 4) La expansión de los medios de comunicación: peligro potencial por la banalización y globalización de la cultura (ejemplos: Tinelli); 5) Una Justicia que hace rato perdió la venda de los ojos; 6) Lograr que todas las experiencias de la vida sean "divertidas", restándoles importancia al esfuerzo y al aprendizaje, con la simple contemplación de imágenes y sin la comprensión de textos y la reflexión; 7) Avatares: desempleo, premiación (planes paternalistas del Estado), corrupción, inseguridad, situación deplorable de jubilados, pobreza; 8) La premiación de la cultura del menor esfuerzo y gente (modelos, actrices, deportistas) que sirven de parámetro por su fácil y sobrevaluado ascenso son parte del doble discurso que reciben cotidianamente los jóvenes y que a veces los mayores, cuando tenemos que enseñar valores, nos resulta difícil usar el contexto social como espejo. Lo que leen en los libros no siempre es lo que leen en la sociedad.

Silvia Buonamico, silviabuonamico@yahoo.com.ar