Nuestro talón de Aquiles (II)
En la carta "Nuestro talón de Aquiles", del pasado 25 de noviembre, la autora considera positivamente el tema de la educación y expresa, muy acertadamente, que "los niños y adolescentes son permeables al ejemplo".

Miércoles 02 de Diciembre de 2009

En la carta "Nuestro talón de Aquiles", del pasado 25 de noviembre, la autora considera positivamente el tema de la educación y expresa, muy acertadamente, que "los niños y adolescentes son permeables al ejemplo". Por supuesto que esta afirmación nos conduce a formular una evaluación del carácter y la conducta que con frecuencia son censurables en algunos adultos, por cuanto resultan un ejemplo negativo. Al respecto, hay que ser optimista y aceptar que los seres humanos somos susceptibles de ir mejorando lentamente con relación al manejo de nuestro cuerpo, mente y corazón, tal como se está logrando exteriormente en el campo de la técnica. Ultimamente, se dedicaron a la cuestión el rosacruz Max Heindel y el educador J. Krishnamurti, fundador de escuelas en India, Europa y EEUU. Estos hacían hincapié en que al ser humano le resulta posible cambiar la forma de ser erradicando su violencia, sensualismo, egolatría, vanidad y otros defectos que tanto afean personalmente como también perjudican a sus semejantes. Para ello, cada cual debe proponerse ver cómo funcionan tales anormalidades en su mundo interior mediante la auto-observación con miras a su superación. Así se inicia un proceso que tarde o temprano ha de ser llevado a cabo por todos los seres humanos cumpliéndose de esa manera la razón de la existencia. Eso trae implícito actuar con inteligencia y sensibilidad lo que capacita para vivir con cordura y afecto resultando un valedero ejemplo para niños y adolescentes. Para lograr este ideal es ineludible tener en cuenta el antiguo mandato pleno de sabiduría que decía "conócete a ti mismo", que es el punto de partida de un camino sin fin.

Pedro S. Tavacca, tavacca.pedro@gmail,.com