"Nuestra misión es llevar a los niños al puerto de la familia"
Julio Laciar preside el Hogar de la Fundación Sierra Dorada de Córdoba, que recibe a niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual.

Miércoles 06 de Abril de 2016

En nuestro andar cotidiano vemos muchos niños en diferentes lugares de la ciudad. Durmiendo en rincones de negocios. Pidiendo en los semáforos. Subiendo en los colectivos. Todos están desprotegidos. Todos están en peligro. La calle en ningún momento es un lugar para ellos. Hay otro grupo de chicos que si bien no están en la calle, pasan por una necesidad extrema. La falta de un hogar. Una familia. Esa familia que se haga cargo de amarlos y protegerlos sosteniéndolos, haciéndose responsables de todos los derechos que como niños tienen.

La Fundación Sierra Dorada se encuentra en la localidad de San Marcos Sierra, en el extremo noroeste cordobés. Allí hay niños en situación de extrema vulnerabilidad.

En esas instalaciones de aproximadamente una hectárea, viven niños. Niños que se encuentran en un proceso judicial y que, en su mayoría, han sido abusados o abandonados. Niños a los cuales les quitaron la felicidad de jugar, la inocencia y, en muchos casos, todas sus esperanzas.

Julio Laciar preside esta fundación, junto a su esposa y dos matrimonios colaboradores, Susana y Pablo Valdez con experiencia previa en otro Hogar de niños, y Esteban y Vicky, con toda la fortaleza y disposición al servicio. Entre ambos matrimonios han logrado un perfecto equilibrio para el trabajo, la experiencia y la fuerza. "Decidí dedicar mi vida a esta causa, desde hace 15 años", asegura Julio. También llevan adelante el Taller Sierra Dorada para poder capacitar a adolescentes mayores de 16 años y que puedan tener mejores posibilidades y una oportunidad laboral a su salida del hogar.

Hasta el hogar llegan chicos de todo el noroeste cordobés, desde Jesús María hasta el límite con San Luis, y también de otras provincias como Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja.

Aunque no reciben bebés, igual han tenido niños de dos o tres días de vida, como el caso del bebé que tuvieron que ir a buscar a La Rioja, que llegó deshidratado y pudieron ponerlo con una mamá del pueblo que estaba amamantando a su propio bebé. "Era un bebé NN y tuvimos que ponerle un nombre ya que en el oficio de la denuncia figuraba así. Pasó a ser un bebé con identidad", confía Julio.

En la actualidad viven 25 niños. Hay otros diez niños con guarda de acogimiento preadoptivo, con diferentes familias de la provincia de Córdoba. A estos chicos los visitan para escucharlos y ver cómo se encuentran, así como también evaluar el vínculo que van creando con estas nuevas familias que podrán adoptarlos, siempre y cuando los mismos estén cómodos y establezcan una buena relación en su nuevo hogar. "Los niños que llegan lo hacen casi en su totalidad como víctimas de violencia sexual. A los mismos se los ubica por medio de denuncias recibidas, que por lo general son de sus docentes. Una de las psicólogas del equipo sostiene que cualquier niño al que se ha abusado sexualmente, se le quita el privilegio de ser niño, se le roba la niñez. Pierde la oportunidad de ser niño, para no serlo nunca más. Además de generar en ellos un daño físico terrible, así como también dañarlo emocional y espiritualmente. El daño que se les genera es tal que casi será imposible revertir", advierte Laciar.

Al hablar del último verano y la gran cantidad de niños que viven hoy allí manifiesta que no es normal, que "ha sido un verano algo atípico, ya que muchos chicos durante enero y febrero suelen salir en guarda con alguna familia con deseos de adoptar y paralelamente la feria judicial de enero frena la actividad y es poco probable que los jueces tengan que enviar niños al hogar". Pero en este año han recibido una mayor cantidad de niños.

Los chicos en período estival se levantan tarde, andan en sus bicicletas, que fueron oportunamente donadas, una para cada uno, juegan al fútbol y van al río. También pueden disfrutar de diferentes juegos dentro del predio como ping pong, metegol y una cama elástica.

Laciar subraya que "los niños deben jugar y disfrutar de cada día como tales. Como cualquier niño quiere y merece".

La alimentación es sustanciosa, distribuida en desayuno, almuerzo, merienda y cena. Hasta cuando pasan la tarde en cualquiera de los dos ríos más cercanos llevan chocolatada en conservadoras grandes acompañada con masitas para apaciguar el hambre que jugar en el agua despertará en todos ellos. Cada día terminan cansados.

En marzo comenzaron con sus actividades normales de escuela primaria y secundaria.

Dentro de los programas de la fundación está el de acompañamiento a familias preadoptivas. En principio su deseo es poder adoptar un bebé, aunque luego pueden terminar adoptando un niño de 14 ó 15 años. Para ello se les concientiza y se les brindan charlas y talleres sobre la problemática en la adopción de un niño con estas características. Laciar desarrolla su actividad con pasión. Se nota en su tono, en los gestos, en poder expresar con claridad la brutal situación por la que ha pasado cada uno de esos niños. "Los chicos necesitan irse de acá, no necesitan estar acá. Somos un mal muy necesario, pero seguimos siendo un mal. Somos un salvavidas en el medio del mar, nadie vive en un salvavidas, siempre se busca la tierra firme. A los chicos se les hundió el barco y han naufragado, nosotros somos el salvavidas. Nuestra misión no es que estén acá el mayor tiempo posible, es que estén el menor tiempo posible utilizando el salvavidas para llevarlos a tierra firme, a un puerto seguro. Este puerto seguro siempre es una familia".

Habla del hogar con sus necesidades en cuanto a lo edilicio, pero su énfasis pasa por otro tipo de construcción: la familia. "Ahora se necesitan edificar familias, fortalecer familias. La institución más vieja en la humanidad, creada por Dios, es la familia. Es el eje de la sociedad. Porque hoy la familia está devastada, destruida y aniquilada es que tenemos la sociedad que tenemos. Una sociedad donde no hay barreras, no hay límites, todo da lo mismo. Da todo igual, y no es así, no todo es igual. Como cristiano y como persona que trabaja en el ámbito social tengo que aceptar que la sociedad ha mutado y no lo ha hecho para bien, ha mutado para mal. Hay una involución en que los niños son el último trofeo. Hoy la televisión muestra un rally delictivo buscando a prófugos en vivo y en directo (refiriendosé a los prófugos buscados en Santa Fe). O una película pornográfica a cualquier hora del día. Cualquier chico puede verlo. La sociedad ha involucionado. Tenemos que rearmar la imagen que hoy tenemos de la familia".

En la web

El Hogar de la Fundación Sierra Dorada tiene su sitio web en www.sierradorada.com.ar, donde informan sobre la forma de darles una mano.