Nuestra lengua, ¿hacia dónde va?
Hace unos días leí un artículo de un gran artista argentino que escribe semanalmente en una revista y me llevó a hacer la siguiente reflexión, por supuesto coincidiendo plenamente con él. ¿Se está perdiendo nuestra hermosa lengua, incluido el lunfardo? ¿Nuestros niños ya no leen? ¿Es el avance de la tecnología la culpable de esto o "la modernidad"?

Lunes 04 de Junio de 2012

Hace unos días leí un artículo de un gran artista argentino que escribe semanalmente en una revista y me llevó a hacer la siguiente reflexión, por supuesto coincidiendo plenamente con él. ¿Se está perdiendo nuestra hermosa lengua, incluido el lunfardo? ¿Nuestros niños ya no leen? ¿Es el avance de la tecnología la culpable de esto o "la modernidad"? Aclaro que soy una persona, como también se dice ahora "joven de la tercera edad" (63 años), pero creo que no soy tan grande como para no hacer estas reflexiones. El artículo que leí me dio pie a escribir estas palabras que hace tiempo las pienso. Saber varios idiomas es muy valioso por cierto, ¿pero por qué incorporarlos a nuestra lengua ya como costumbre? En la actualidad no existe la denominada "liquidación", ahora es "sale", si tengo que hacer gimnasia, tengo que contratar un "personal trainer". Los jóvenes que salen de las oficinas a reunirse con sus amigos, ahora van a un "happy hour". Si los locales de venta de ropa deben cerrar por el horario ponen un cartel que dice "closed". Me pregunto entonces: mi hijo mayor que está por editar su segundo libro de poesías y se siente feliz por ello, ¿pertenece a esta sociedad? Sí, porque hay muchos como él que se dedican a leer, a escribir, y la tecnología no los ha invadido más que como un instrumento. Hace ya unos años que asisto a un taller de lectura donde se lee y comentamos, guiados por dos excelentes profesoras, diferentes autores, muchos para mí desconocidos. ¡Qué hermosa experiencia a mi edad! Mis dos nietos viven en un pueblo a 70 kilómetros de aquí, ¡qué vida distinta! Allí también ha llegado por supuesto, la tecnología, pero la mayor no se olvida de leer un cuento todas las noches, y esa es una forma de no olvidar nuestra lengua. Insisto, no estoy en contra de la tecnología y sus avances, son positivas para la ciencia por ejemplo, pero hoy es bastante común entrar en un bar y encontrar a una pareja o a amigos jóvenes, que lejos de estar dialogando están con el celular. Se está perdiendo hasta eso, el diálogo de parejas, jóvenes o no. Es hora de que todos reflexionemos. ¡Estamos a tiempo!

Adriana Marta Borro