Notas de viajes
En viajes a otras ciudades he capitalizado distintas experiencias: tradiciones, costumbres, adelantos tecnológicos y pequeños detalles que dan la impronta para que la ciudad sea confortable, adecuada a escala humana y favorablemente "vivencial".

Martes 29 de Marzo de 2011

En viajes a otras ciudades he capitalizado distintas experiencias: tradiciones, costumbres, adelantos tecnológicos y pequeños detalles que dan la impronta para que la ciudad sea confortable, adecuada a escala humana y favorablemente "vivencial". Al leer el titular de La Capital: "Los turistas afirman que Rosario no está lista para recibirlos", hago una comparación con una frase existente: "Nadie puede amar a los demás si no se ama a sí mismo". Comparto los más ínfimos detalles, que a simple vista pueden parecer superfluos, pero en el conjunto hacen que el hábitat sea acogedor. He notado que en algunas ciudades las visuales de edificios de gran altura son minimizadas con frondosa vegetación (ejemplo Singapur, la llamada "Ciudad Jardín"). En esta ciudad la escala humana no se cohibe ante los rascacielos, porque la forestación estuvo pensada para funcionar como un colchón de relax y ecología que hace sumamente atrayente la circulación por sus avenidas. Lo fundamental: que la ciudad sea cuidada y valorada por sus habitantes. En la ciudad mencionada algunos ad honórem plantan retoños, los podan y dejan su huella orgullosos de aportar algo de sí (¿habría que pensar en una retribución a los planes trabajar?). Barrios que definen una identidad: en muchos países los barrios étnicos (Chinatown con el uso de guirnaldas y luminarias llamativas) o diferenciales con casas o negocios de colores llamativos (La Boca en Buenos Aires) generan paseos atrayentes para el turismo, que se los puede complementar con espacios recreativos (los llamados Waterfront, que aprovechan la existencia de un río o mar para complementar el paisajismo). Estos polos de atracción deben ser pensados en todas sus implicancias y generadores de movimientos urbanos a veces impredecibles. Para ello, se debe estudiar un tránsito adecuado con vías rápidas y otros medios turísticos: como trenes elevados o monorrieles, que para que no generen áreas de desperdicio, pueden ser considerados en varios niveles superpuestos de transporte. Una idea interesante (aprovechando el recurso natural de esta ciudad) sería la utilización de taxis acuáticos que disminuyen la contaminación, el congestionamiento con puertos con conexión a otras vías rápidas. Pequeños detalles: existen unas mangueras transparentes con leds que imitan las lianas naturales que penden de determinados árboles, por las noches zigzaguean sus troncos o cuelgan de sus ramas, otorgándoles un carácter festivo. Ciudades donde las losetas de las veredas son grandes, motivó que imaginara prever para barrios nuevos un "espacio técnico" donde se ubicara la infraestructura y losetas de fácil remoción evitando las interminables reparaciones del sistema actual. Algunas de estas pequeñas piezas del puzzle y otros aportes, aplicadas con criterio en un Código Urbano que contemplara las variables de los desarrollos en todas las posibilidades (no sólo las especulativas) acompañadas de una buena infraestructura, reparticiones públicas que educaran y supervisaran el comportamiento ciudadano y el compromiso con su ciudad por parte de los habitantes, harían de Rosario una ciudad acogedora y vivencial para sus moradores y turistas.

Silvia Buonamico