Viernes 28 de Marzo de 2014
¿Cómo transmitir lo que una parte de nuestro país está sintiendo? Me siento con la necesidad, con el compromiso de escribir estas palabras, en representación de esta parte de argentinos que somos rehenes, en cualquier ámbito en el que nos posicionemos, somos verdaderos y auténticos rehenes en lo referente a la educación, rehenes de los sindicatos y el gobierno, que generan y transitan espacios con total contaminación de egoísmos y contradicciones e intereses mezquinos, que utilizan discursos en los cuales parecen defendernos, pero en realidad ambos desde hace años jamás lograron dignificar el nivel educativo y su justa remuneración. Somos rehenes de las empresas de transporte, que han logrado formar verdaderos monopolios, en dónde sólo existe el incumplimiento, la escasa o muy mala atención, servicios en donde a manera de ejemplo, Empresa Argentina, que es Empresa Gral Urquiza, que es Sierras de Córdoba, e incluye otros nombres más, sale de Rosario el viernes 2 de marzo, hace 10 kilómetros y debe regresar a la terminal para cambiar de coche, pues salen sin mantenimiento para luego pinchar gomas, repitiendo lo mismo al día siguiente, rompiéndose en Armstrong. Y así, ejemplos diarios en donde debemos soportar pagar cada vez más caros los pasajes, pero no existe la competencia y es entonces que ante la necesidad de tener que viajar seguimos siendo rehenes de estos malditos y ofensivos servicios monopolizados. Claro, para qué mejorarlos, si todos pertenecen a lo mismo y uno cae indefectiblemente en ellos al no haber otras ofertas. Rehenes de los poderes políticos y el fútbol, que con sus arreglos y acuerdos no permiten que el ciudadano que se identifica y ama a un equipo de fútbol y trabaja dignamente durante todo el año pueda asistir con su familia tranquilo, sin miedos, a disfrutar lo que debería ser un entretenimiento seguro. Rehenes de un sistema jurídico y político que sólo protege a la delincuencia, en donde las verdaderas e inobjetables víctimas siguen siendo no respetadas, y quedan como rehenes de intereses mezquinos e inentendibles de estos sistemas que siempre benefician al culpable, y no quiero citar ejemplos por que son demasiados. Rehenes de mentiras cotidianas que ofenden, como los Precios Cuidados, en donde estos aumentan todo el tiempo, en todos los ámbitos, sin excepción y es entonces el cinismo de responsabilizarse, entre el gobierno y los grandes empresarios y de ese juego de intereses y mentiras quedamos rehenes, con la única certeza de ver el deterioro de los sueldos y la dignidad de nuestros empleos. Rehenes de infinidad de situaciones engañosas e injustas envueltas en discursos políticos increíbles e inaceptables, que nos quieren hacer creer que en la Argentina, todos vivimos bien, que niegan la existencia de comunidades que están totalmente abandonadas sin agua, es decir, sin nada, aisladas y desprotegidas. Personalmente, sigo amando y creyendo en esa parte de Argentina con gente hermosa, que trabaja, estudia, es solidaria, y vive y lucha en tantos rinconcitos de nuestro amado país. Estoy convencida que hay que separar y no confundir el bello, positivo y esperanzador país de argentinos del otro país, que estaría conformado por esa parte a los que sólo los motiva el poder, sus egos, una ambición desmedida que sólo buscan lo personal. Si quisieran y defendieran tanto al país como lo manifiestan, sin diferencia de partido político alguno, Argentina no estaría en la situación que está, de tanta inseguridad, desigualdad y confrontación. Por un mundo mejor, con verdadera justicia.
Nancy Montaldo