Martes 25 de Septiembre de 2012
Es lo que debo deducir, que nos quieren confrontar a los argentinos. Luego de ver las respuestas de funcionarios del gobierno tendientes a minimizar y hasta subvalorar la convocatoria del jueves 13 de septiembre. Escuchar decir por ejemplo al jefecito de Gabinete (por favor, es peyorativo, porque es tan joven como uno de mis hijos) que a los convocados "les importa más lo que sucede en Miami", "oligarcas que no pisan ni el pasto". Otros, escuché decir, que eran "gente vestida paquete", "venida de tal barrio", que "no se entiende por qué son los reproches". Si esto no es resentimiento, envidia, odio clasista y, por qué no, un modo insultante de expresarse, no sé entonces cómo llamarlo. Si algo fue destacable en todas las convocatorias fue la ausencia de insultos, de confrontación o falta de respeto hacia la investidura presidencial. Dentro de esta atacada masa de gente, auto- convocada o no, que conforma la clase media y que hasta el momento es mayoritaria (¡no hay que olvidarlo! porque sería lamentable que la mayoría estuviese en las dos puntas que conforman una sociedad: los muy pobres o los muy ricos) se encuentra tanto los que "miran lo que sucede en Miami" como los que miran nuestro norte argentino, Mar del Plata y, por qué no, el hermoso sur. El que encuentra en el dólar, por desconfianza a las políticas monetarias, un resguardo seguro, como aquél que no tiene acceso a su compra. El que vive en un barrio cerrado como el que vive en un barrio tradicional, aquel como en el que nos criamos una gran mayoría. Pero, ¿este es el punto? No lo creo. Creo más bien que la protesta estuvo motivada por legítimos reclamos de derechos básicos y fundamentales en una sociedad: seguridad, educación, salud, transparencia y libertad. Porque cuando este último derecho, que es la esencia del hombre, se viene avasallando cada vez más, la reacción de una sociedad sana se hará manifiesta. Ahora, la reacción de parte del gobierno ¿que está mostrando? Tal vez lo mismo que mantuvo a esta sociedad hasta hoy silenciada durante tanto tiempo: el miedo. ¿Qué es el miedo? ¿Qué lo genera? Pues, el temor a lo desconocido, a lo que se tiene enfrente; es la angustia ante la percepción de una amenaza. Es una emoción negativa, por supuesto. Entonces, cabría preguntarse en lugar de quién es el enemigo aquí, ¿cuál es el problema que a todos nos beneficiaría resolver?
Luz Ovalle de Semino / luz@semino.com.ar