Nomenclatura urbana
El nombre de las calles de una ciudad, además de tener un sentido de orientación y de ubicación geográfica, debe tener un sentido didáctico, para conocer su origen y razón, los hechos históricos, los próceres nacionales, las personalidades destacadas o las referencias geográficas, que sus denominaciones representan.

Miércoles 17 de Junio de 2009

El nombre de las calles de una ciudad, además de tener un sentido de orientación y de ubicación geográfica, debe tener un sentido didáctico, para conocer su origen y razón, los hechos históricos, los próceres nacionales, las personalidades destacadas o las referencias geográficas, que sus denominaciones representan. Para ello, la nomenclatura debe ser clara y adecuada, con el nombre y apellido completo de las personas, de las ciudades, de los países, de las batallas, etcétera. En la ciudad de Rosario es muy deficiente la nomenclatura y señalización de las calles. Tenemos la costumbre de abreviar su designación. Así, decimos calle Rioja, en lugar de La Rioja, o calles como Santiago o Rodríguez, así a secas, sin saber qué representan. Lo mismo ocurre con aquellas calles que se designan con patronímicos, a las que sólo les ponemos el apellido sin sus nombres completos. Igualmente hay calles designadas con fechas: "3 de Febrero", "24 de Setiembre", o "27 de Febrero". A las dos primeras se les podría anteponer: "Batalla de", igual que otras de hechos bélicos. A la tercera: "Creación de la Bandera", ya que es el símbolo máximo que nos representa. Los nombres de las calles tienen mucho valor afectivo para los vecinos, ya que representan una sensación de pertenencia y un punto de referencia. Es por eso que se debe poner mucho cuidado con el cambio de denominación de las calles, cosa que no ocurre en otras ciudades del mundo, ya que un cambio genera una reacción, y es como si al ciudadano le quitaran parte de su pasado.

Antonio Mogetta,

LE 6.005.840