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"No voy a ser vice de Binner, quiero ser presidente de la Nación", anticipó Sanz

El senador nacional fue un activo protagonista para la conformación del Frente Amplio Unen, que el 22 de abril se presentará en sociedad. Precandidato a presidente.

Sábado 19 de Abril de 2014

Ernesto Sanz sabe que deberá utilizar al máximo cada hora de cada uno de los días desde aquí hasta las primarias presidenciales para superar el desafío más urgente: hacerse conocido nacionalmente y penetrar más allá del voto radical politizado.

Capacitado técnicamente desde su cargo de senador nacional y dueño de un atractivo estilo dialéctico, el presidente de la UCR confía en ganar las Paso, rechaza que esté evaluando la posibilidad de ser candidato a vicepresidente de Hermes Binner, admite la inédita situación del radicalismo santafesino —dueño de la mayoría de las intendencias y con mayor cantidad de legisladores, pero siempre segundo en el poder provincial— y considera que el kirchnerismo asiste a un final de ciclo.

Sanz dedicó el fin de semana santo a reunirse con dirigentes del radicalismo rosarino, buscando una tregua al divisionismo que caracteriza al partido y mantuvo una larga charla con LaCapital analizando el mapa político de la Argentina: "Mire, le voy a contar una anécdota de tipo personal que pinta la realidad del gobierno nacional de cuerpo entero. Como senador, en los debates, para encontrar una contradicción en el kirchnerismo me iba a buscar las versiones taquigráficas de los 90. Ahora, cuando busco contradicciones, reviso la taquigrafía de hace 6 meses".

—¿Coincide con Cobos en la posibilidad de un acuerdo con Unión PRO?

—Cobos aclaró sus dichos diciendo que él lo refirió mirando a un escenario de segunda vuelta. En ese contexto coincido con Cobos en que habrá escenario de segunda vuelta, y que allí el Frente Amplio Unen será uno de los dos protagonistas. Vamos a estar en el ballottage.

—De acuerdo a las encuestas usted es el menos conocido de los que van a participar en la interna del FAU.

—En una primaria la encuesta es el día de la primaria, todo lo demás es accesorio. La manera que se vota en una primaria es diferente a la de la general. Creo tener una fortaleza, que es el volumen radical. Y a eso lo voy a explotar y lo voy a trabajar muy bien, pero sabiendo que no se gana sólo con el voto de los propios, hay que buscar el voto independiente. Y esa será mi tarea. Tengo un pasivo y un activo al mismo tiempo: un alto grado de desconocimiento, pero lo puedo revertir. Y tengo un plan en la cabeza que me permitirá llegar muy bien a la primaria.

—¿No están regalándole el resultado de la primaria a Binner al dividir el voto radical entre usted y Cobos?

—La fortaleza del Frente es que haya varios candidatos a presidente; si el radicalismo tiene dos candidatos eso no es debilidad, eso es fortaleza. Al final del camino los ciudadanos terminarán consolidando a Cobos o a mí. Veremos dentro de un año qué es lo que pasa.

—¿El kirchnerismo terminó su ciclo o a partir de haber acomodado algunos números de la economía será un hueso difícil de roer?

—El kirchnerismo está transitando su etapa final como modelo de gobierno. Hay un final de ciclo en la gestión, lo que no quiere decir que termine o desaparezca como idea o como fracción interna del peronismo, pero hoy como modelo político de gestión ya dio todo lo bueno que podía dar. Lo bueno y lo malo. Ahora lo que está haciendo el kirchnerismo es tratar de durar, llegar lo mejor posible a diciembre del 2015. Y en ese durar no teme cambiar violentamente de posiciones. Mire, le voy a contar una anécdota de tipo personal que pinta la realidad del gobierno de cuerpo entero. Como senador nacional, en los debates, para encontrar una contradicción en el kirchnerismo me iba a buscar las versiones taquigráficas de los 90. Ahora, cuando busco contradicciones, reviso la taquigrafía de hace 6 meses.

—¿Cree que el gobierno logró encarrilar la economía en estos últimos dos meses?

—No, no cambió en absoluto. Estamos viviendo un veranito. El Banco Central devaluó y sacó pesos de la plaza, pero eso es parte de un plan antiinflacionario. Ahora tienen que hacer los deberes, reestructurar gasto, de lo contrario ese veranito se transformará en invierno. Y el invierno es mantener 30 por ciento de inflación. Un país no puede bancar eso. Con 30 por ciento de inflación es necesario revisar otra vez el tipo de cambio, el ajuste. Eso es volver a vivir lo de diciembre y enero. El gobierno no entendió que tiene que hacer deberes muy profundos. No tengo confianza en Axel Kicillof, que conduce el Ministerio de Economía.

—Al aparecer Massa por afuera de la estructura, el peronismo parece darle una gran chance a ustedes y al PRO.

—Están dadas las condiciones para que una fuerza que no provenga del peronismo pueda gobernar la Argentina, pero no tanto por la división —aunque es un dato objetivo cierto— sino porque la sociedad está hastiada; más que un final de ciclo hay un final de época, que es más grande. La época son más de 20 años de modelo populista que se la pasó desaprovechando oportunidades con una matriz de corrupción muy profunda. Ahora, esa fuerza no la va a tener fácil. Tenemos que lograr confianza en la sociedad y consolidar un liderazgo. No es lo mismo un Frente liderado por uno o por otro, somos una coalición de diversidades, pero la sociedad va a responder según quién lidere la coalición al final del camino.

—¿Hay alguna posibilidad de que usted sea candidato a vicepresidente de Binner?

—No, no hay ninguna posibilidad, porque tengo la misma aspiración que Cobos, Binner, Carrió y Solanas, que es la de competir por la Presidencia.

—La situación de Santa Fe es inédita: la UCR tiene la mayoría de intendentes, presidentes de comuna y legisladores pero, sin embargo, termina siendo furgón de cola del socialismo.

—Es cierto, el dato objetivo es así como usted lo dice. Pero me cuesta admitir lo de furgón de cola, porque en la última elección a gobernador el radicalismo compitió, dio pelea, y eso fue una buena actitud. Ahora en el 2015 eso se vuelve a poner a prueba, y yo creo que el radicalismo santafesino tiene que tener un fuerte proceso de unidad hacia adentro. Se está trabajando y avanzando. Y luego deberá saber poner sobre la cancha ese poder territorial que usted cita, con un liderazgo y una propuesta que entusiasme a los santafesinos. Lo veo bien rumbeado. Intento unir a las partes, soy un presidente de la UCR que no quiere pasar desapercibido y en estos 4 años me dediqué a construir a full al partido. Y en Santa Fe haré todo lo que tenga que hacer para unir a los radicales.

—¿El votante radical lo perdonó a Cobos por haberse integrado al kirchnerismo en su momento?

—No lo sé, lo veremos en 2015. El votante radical, el núcleo duro, sigue exigiendo de sus dirigentes compromisos de lealtad que algunos lo habrán cumplido mejor que otros. En ese sentido, yo estoy tranquilo y pido el voto radical porque no tengo que dar explicaciones de nada.

—Supongo que a medida que transite la campaña no será tan diplomático con Cobos como lo es en esta entrevista.

—(Risas). No es que sea diplomático con Cobos, construir cuesta mucho, y una frase mal dicha puede generar en dos minutos un retroceso enorme. Como presidente del partido estoy obligado a construir.

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