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"No viajé con Luis Paz a ningún lado, esto es algo malicioso"

El juez Juan Carlos Vienna salió al cruce de versiones que le adjudican proximidad con el padre de un supuesto narco asesinado. Dijo que asistió a dos veladas boxísticas en EEUU pero negó haber visto al familiar del Fantasma, cuyo crimen investigó.

Lunes 31 de Marzo de 2014

"No viajé con Luis Paz a ningún lado. Si él estuvo en el mismo avión en el que yo iba, no lo vi jamás. Y si lo hubiera visto me habría acercado a saludarlo con el mismo respeto que lo hago con cualquier víctima en una causa penal a mi cargo". El juez de Instrucción Juan Carlos Vienna no alza la voz pero la bronca se le percibe con nitidez. Desde el sábado circulan en internet dos planillas de la Dirección Nacional de Migraciones que muestran que el magistrado voló en dos ocasiones a Estados Unidos, en mayo y diciembre del año pasado, en la misma fecha que el padre de Martín "Fantasma" Paz. El asesinato de este último en septiembre de 2012 generó el expediente en el que terminaron procesadas por asociación ilícita, hace 40 días, 36 personas consideradas por Vienna integrantes de la Banda de Los Monos, entre ellas 13 policías.

Una cosa indudable es que la situación planteada es algo que razonablemente requiere una explicación pública. Paz era un hombre involucrado en negocios de drogas y murió en un conflicto presunto con miembros de Los Monos. Su padre no tiene causas penales abiertas pero es de dominio público que una repartición policial, la Brigada Operativa de la División Judicial de Rosario, lo sindica como posible ideólogo del asesinato de Claudio "Pájaro" Cantero, algo por lo que nunca estuvo imputado. En ese contexto, un eventual viaje compartido entre el padre de una víctima de un asesinato con indudables resonancias narco y el juez que manejó esa misma causa es algo más que llamativo. ¿Qué tiene para decir Vienna?

"Todo eso es tan estúpido y malicioso que siento que aclararlo me rebaja", arranca. "Pero no tengo nada que esconder ni silenciar. Efectivamente, salí del país en esas dos ocasiones. Al igual que mi pareja, soy muy aficionado al boxeo y en esas fechas hubo dos peleas muy promocionadas en Estados Unidos. Fui con ella las dos veces, una vez invitado, la otra pagando yo. El valor del vuelo con estadía incluida no llegó a 20 mil pesos, que estoy pagando en doce cuotas con mi tarjeta de crédito, lo que es verificable. Tengo 28 años de servicio en la Justicia y gano 50 mil pesos. No tengo embargos en mi sueldo. Pagar un viaje así en mi condición no es una excentricidad".

Las constancias atribuidas a Migraciones dicen que Vienna viajó a Estados Unidos vía México el 30 de abril pasado retornando el 14 de mayo. Lo mismo consta para Luis Alberto Paz en idénticas fechas. La coincidencia de ambos viajeros hacia mismo destino, aunque no exacta, se repite en diciembre último. Vienna sale el 12 de ese mes y regresa el 21. Paz se va el 10 y vuelve el 20.

El juez dice que las dos veces viajó para asistir a veladas boxísticas. La primera fue el match de Floyd Mayweather con Marcos Guerrero, en Las Vegas, y en diciembre la de Marcos Maidana con Aaron Broner en San Antonio, Texas. "El padre de Paz es entrenador de boxeadores y manager. Perfectamente pudo ir a lo mismo que fui yo. Pero no lo vi jamás en el aeropuerto ni en el avión ni en el hotel, en caso que hubiera ido al mismo que yo, ni en el estadio. Entiendo que esto pueda parecer sugestivo, pero me rompe soberanamente las pelotas salir a contestar giladas que parecen sacadas de un pozo ciego".

—¿Conocía a Luis Paz antes de tomar a cargo la causa del homicidio de su hijo?

—Nunca lo había visto hasta el día del asesinato. En el lugar del hecho donde acababan de matar a su hijo se presentó y me dijo: "En su juzgado me indagaron hace unos meses por una supuesta estafa hacia mi mujer con la que estoy acá al lado". No lo recordaba pero era cierto: la esposa lo había denunciado por una defraudación con un inmueble que luego se zanjó. Poco después empezó a aportar datos sobre la causa de su hijo. Al principio venía al juzgado. Me trajo una carta manuscrita que sugería que los Cantero estaban detrás de los hechos. Siguió haciendo aportes a la causa. En abril del año pasado la División Judicial propuso una investigación que hacía surgir una asociación ilícita encadenada en una serie de hechos violentos asomando detrás de la muerte del Fantasma. En mayo antes del homicidio del Pájaro Cantero hice el primer viaje a Estados Unidos. No tuve más contacto con Paz. Cuando matan al Pájaro la familia Paz empezó a venir semanalmente al juzgado pero yo no conducía la causa por ese homicidio. Tras el homicidio de Cantero mataron a Diego Demarre ni bien salió de Tribunales. Después de semejante hecho Paz no quiso aparecer más en el juzgado. Le ofrecí venir a mi casa como he hecho con tanta gente. Vino algunas veces y lo atendí en la puerta adelante de mi custodia.

—¿Entiende que hacer dos viajes de manera simultánea con Paz al mismo destino genera suspicacias que no son caprichosas? En un caso se dice que registraron el trámite migratorio con un minuto de diferencia.

—Claro que puedo entenderlo y para mí también sería sugestivo. Pero en ningún viaje vi jamás a Paz. Y en diciembre no coinciden la fecha de ida ni la de vuelta. Cuando se hacen trámites en aeropuertos hay muchas cabinas que atienden a personas que vienen en distintos vuelos. Pero no necesito inventar ningún pretexto. A Paz nunca lo vi.

—El homicidio de Cantero tiene una conexión innegable con el crimen del Fantasma Paz. Y la División Judicial tiene a Luis Paz como autor intelectual presunto de la muerte de Cantero.

—Yo no investigo la muerte de Cantero. Le di al magistrado competente, Hernán Postma, toda la evidencia recopilada que surgía relacionada a ese hecho. Por lo que sé no surgía ninguna conexión con Paz. Recuerdo muy bien la conversación que tuve con Luis Paz en mi escritorio, delante de toda su familia. Asimismo, recuerdo haberle dicho que no sabía la información que tenía él. Pero que si me iba a aportar algo debían ser datos y no problemas. Le dije que si alguien iba a aclarar el caso de su hijo debía ser yo y no él. Pero Luis Paz tiene el mismo derecho de recibir contención y asesoramiento que tienen, por ejemplo, las víctimas de la explosión de calle Salta.

 —Usted refuta toda situación anormal y habla en última instancia de una coincidencia. ¿A qué atribuye que todo esto haya salido a la luz?

—Creo que es evidente que uno ha tocado intereses que van más allá de las bandas investigadas. Y así como hay gente que aplaude hay otra que trata de hundirte. Arrancó primero con un problema de competencia muy publicitado. En un ambiente donde se mezcla lo lícito con lo ilícito, el ámbito de la policía concretamente, se generó además dentro de la fuerza de seguridad una pregunta preocupada: hasta dónde llegará esto. Hemos tenido anécdotas irrisorias donde personal policial comparecía espontáneamente por miedo, aún sin esta nombrado en la causa. Nunca paré de investigar a policías cuando había motivo para hacerlo y en la causa de la asociación ilícita terminaron 13 empleados de la fuerza procesados. Alguien facilitó un informe de la Dirección de Migraciones con algún propósito determinado. Y se dicen aberraciones como que dos gobernadores y un ex intendente acordaron con Patricio Gorosito una promoción para mi y para (el ex jefe policial) Hugo Tognoli. Para ascender en la Justicia hay que concursar. En mi vida vi a Gorosito o a Tognoli.

—Cualquiera que da una explicación se expone a no ser creído. ¿Esto puede afectar en algo su desempeño o su estatus público?

—No en lo que de mí depende. No soy amigo de dar entrevistas. Si hoy hablo no es por lo que salió en los medios sino por una deuda de honor hacia mi familia, mis amigos y mis colegas. Yo podría preguntar desde que estoy en estas causas sensibles cuál fue mi beneficio. Dejé de salir a comer con mis amigos los viernes o los sábados, no voy a ningún restaurante, tengo custodia, tuve que multiplicar mis gastos para darle protección a mis tres hijos y ellos no pueden venir a mi casa. Ese es el rédito que saqué de todo esto. Mi sueldo es el mismo, haga lo que haga. No tengo ninguna propiedad mía salvo unos terrenos chiquitos en Alvear. Mis declaraciones juradas son públicas y quedan depositadas en la Corte Suprema año tras año. Vivo en un departamento de pasillo de menos de 50 metros cuadrados que mi padre me regaló. Tengo un auto nuevo y una moto que voy pagando en créditos descontados a través del Colegio de Magistrados. Esto provoca impotencia pero no tengo motivos para estar preocupado.

“No somos una ciudad narco”

El concejal Diego Giuliano (PJ) le pidió ayer a la intendenta Fein que convoque de manera urgente al Consejo de Seguridad de la ciudad. “El espiral de violencia en el que se encuentra Rosario obligan a medidas concretas para prevenir y combatirla”, manifestó el edil, que agregó: “Rosario no es una ciudad narco sino de trabajadores, estudiantes y emprendedores que todos los días le ponen el hombro a la realidad”.

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