Viernes 23 de Octubre de 2009
Efraím Lurá es uno de los jueces que durante más tiempo concedió salidas transitorias a Ricardo Albertengo. Lo hizo en forma ajustada a la legalidad. Sostiene lo mismo que ya dijeron desde Poder Judicial y Poder Ejecutivo: que Albertengo merecía las salidas que obtuvo porque cumplió todos los requisitos de la ley de Ejecución Penintenciaria. No obstante, a su criterio, algo debe ser enmendado en esa norma: los presos reincidentes deberían tener más restricciones para salir que los que tienen condena por primera vez.
"Si reforman un artículo de la ley estableciendo una diferencia entre presos primarios y reincidentes cambiaría la situación", dijo Lurá, que tuvo su despacho como juez de Ejecución en la cárcel de Riccheri y Zeballos hasta el año pasado, cuando se jubiló. "En mi experiencia en el control de sentencias advertí que de cada 10 presos primarios reinciden 2: el golpe de la primera condena es duro. Pero entre los reincidentes, 8 de cada 10 retornan al delito. Entonces la ley tiene que distinguir: no puede dar el mismo beneficio al preso primario que al reincidente", le dijo a LaCapital.
La ley 24.660 define que cumplida la mitad de la condena un preso que respete estrictamente requisitos de conducta y lo solicite puede obtener salidas transitorias, que deben estar bajo control penitenciario y ser progresivas. "Me parece bien que eso sea así con el preso primario. Pero al reincidente habría que retrasarle la salida por ejemplo hasta cumplido el 70 o 75 por ciento de la pena. Y si se producen sucesivas reincidencias negarle directamente el beneficio hasta el fin de la pena".
"Lo que tiene que cambiar es la ley y eso sería razonable en este punto: no se puede tratar igual al preso primario que al reincidente".