Miércoles 13 de Mayo de 2015
Son muchas las veces que nos encontramos con críticas y denuncias a empresas o instituciones que no cumplen su función o lo hacen mal. Y no es tan habitual el reconocimiento a quienes hacen las cosas bien, con esfuerzo, solidaridad y comprensión. Por esto es que queremos hacer público nuestro agradecimiento a la empresa que acompañó, ayudó y mantuvo una preocupación permanente hacia nuestro hijo Aníbal los últimos años de su enfermedad. Desgraciadamente no pudo superarla, a pesar de su titánica lucha, pero Cargill nunca le soltó la mano. También merece nuestro mayor reconocimiento la fundación Fundaleu de la ciudad de Buenos Aires que con enorme profesionalismo y amor hicieron todo lo posible que permite la ciencia para curarlo y, finalmente, aliviar su padecimiento. Quién dijo que todo está perdido.
José Luis Giménez