No todo está perdido
El jueves 11 de diciembre a través de esta sección, el director del Heca, Néstor Marchetti, y el subdirector, Ariel Telarn, agradecieron a la empresa La Virginia de nuestra ciudad la donación...

Sábado 20 de Diciembre de 2014

El jueves 11 de diciembre a través de esta sección, el director del Heca, Néstor Marchetti, y el subdirector, Ariel Telarn, agradecieron a la empresa La Virginia de nuestra ciudad la donación hecha en favor del citado efector de un equipamiento completo para intervenciones laparoscópicas; haciendo notar además que la mencionada empresa realiza todos los años algún tipo de útil, generoso y desinteresado aporte. La reciente donación fue gestionada por el Patronato de Damas de la institución (creado en 1932). Voy a redundar señalando la importancia y el prestigio que el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Alvarez aquilató desde que fuera inaugurado el 24 de junio de 1898 hasta el presente; estando su capacidad científica y calidez humana al servicio de los habitantes de Rosario y de la región. Como es sabido, el hospital es el receptor cotidiano de numerosos pacientes que acuden tras haber sufrido las consecuencias graves o leves de accidentes de tránsito, balaceras, apuñalamientos y otras circunstancias dramáticas que activan la celeridad e idoneidad profesional del plantel médico y de enfermería del establecimiento tras el supremo objetivo de salvar vidas. Pero no hay presupuesto oficial que alcance para realizar un correcto e imprescindible mantenimiento general; para adquirir medicamentos e insumos específicos, como asimismo para actualizar a la institución asistencial de acuerdo a los importantes y permanentes avances que la tecnología médica va logrando. Por eso las autoridades de este efector municipal de tercer nivel de complejidad y los ciudadanos ven con verdadero agrado, simpatía y reconocimiento, donaciones como la que me ocupa en esta nota. No obstante los tiempos económicamente difíciles que transitamos actualmente, hay empresas que están en condiciones de colaborar con el Heca y con otras entidades de bien público. Tal vez ahora, cuando el clima navideño ya moja el alma de todos como una llovizna bienhechora; cuando su milenario influjo ilumina la bondad, sumerge miserias y despierta adormecidas buenas intenciones, el gesto de La Virginia sea imitado por otras firmas comerciales y personas con suficiente poder monetario. Si ello felizmente sucediera, podremos decir que a pesar de las dificultades que a veces nos desalientan, la generosidad sigue presente y no está todo perdido.

Edgardo Urraco