No todo es igual
Dos notas en Cartas de Lectores de La Capital del 10/1/2012 tituladas "Genocidio encubierto" y "Reducción del gasto público", me llevan a estas reflexiones.

Sábado 14 de Enero de 2012

Dos notas en Cartas de Lectores de La Capital del 10/1/2012 tituladas "Genocidio encubierto" y "Reducción del gasto público", me llevan a estas reflexiones. La primera, que los autores profesan un odio visceral a la política y a los políticos. La segunda que cortan demasiado ancho englobando a todos incurriendo en inexactitudes y generalidades. La tercera, que forman parte de quienes seguramente todavía creen que la prepotencia y el orden se logra desde un gobierno fuerte (militar), no lo dicen pero es claro su mensaje, puesto que achacan todos los males a la peste de la política. La política es una actividad demasiado seria para que sea denostada y desvirtuada por los autores de las notas, y sí es cierto que algún político la utiliza en su beneficio. No es cierto que sean 3.200.000 políticos que cobran sueldo y nada hacen, que están cabalgando sobre la espalda del pueblo que trabaja. Es un agravio gratuito a tanto médico, enfermero, maestro, portero, y trabajadores de distintos órdenes, que le dan luz, agua o servicios, o le levantan la basura o le darán sepultura a los autores de la nota, clase a sus hijos o nietos, estando seguramente dentro de esa masa "innecesaria", familiares y amigos de los autores que prestan dignamente sus tareas. en distintas y dignas funciones públicas. Aclaro que no más del 2 por ciento de esa cifra pertenece a la "nefasta clase política" y que la inmensa mayoría lo ha hecho y lo hace por vocación, por convicción y por creer que es posible todavía mejorar o cambiar este mundo, y que tienen la capacidad laborativa, títulos o profesiones suficientes para ser los "gerentes" que reclama el autor de la segunda nota y que son elegidos democráticamente para ocupar los lugares en los que están. Por el documento supongo tendremos edad parecida con Rubén firmante de la segunda nota. Deberá recordar entonces que ya tuvimos una CAL donde tres personas puestos por quienes arbitrariamente habían asaltado el poder, legislaban por todos. Que la apoliticidad gerencial que reclama ya la aplicó Onganía en el gobierno de mayor entrega del patrimonio nacional. Recuerden los autores el nombre de los ministros y en especial los de economía de todos los procesos militares, del genocidio no encubierto, no creo que le hayan escrito o pedido el juicio de residencia, o que rindieran cuenta de sus ilícitas y atroces acciones, de las que ya nadie discute obtuvieron beneficios económicos. No cometo el mismo error, no defiendo a todos los políticos, pero creo tener el derecho a hacer estas aclaraciones puesto que he luchado para restablecer el Estado democrático desde siempre en contra de los gobiernos de facto, de cuya vocación de servicio siempre he descreído, y en contra de toda forma de corrupción en el ejercicio del poder político.Para los autores todos los políticos son iguales, todos los partidos son iguales, todos son responsables de todo, error reiterado también en la sociedad, que termina avalando masivamente (54 por ciento) actos de corrupción, la impunidad, el amiguismo, los jueces de la servilleta, las valijas, que continúe la marginalidad como negocio político. Existen otras opciones, no es con menos política, es con más pero mejor política, no todo está perdido ni hay que volver a empezar. Difícil y arduo camino, pero se llegará a un hombre y un mundo mejor.

Rubén Bilicich / DNI 6.137.190