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"No tengo nada de qué quejarme; sería ofensivo si lo hiciera"

Julio Chávez estrenó "Red". El actor dijo que, luego del éxito de "Farsantes", está disfrutando de interpretar a Mark Rothko y anticipó planes para televisión y cine.  

Martes 21 de Enero de 2014

El actor Julio Chávez le pone el cuerpo a la última etapa -vital y creativa- del pintor Mark Rothko y protagoniza la intensa obra "Red" (Rojo), de John Logan, con dirección de Daniel Barone, y reconoció que "los estrenos me ponen nervioso, la expresión es un hecho violento".

"No tengo la serenidad como base, a punto de estrenar, estoy como las parturientas que sienten el peso. El relato me pesa, resulta violento, pero hay que sobreponerse, salir a escena y tomar decisiones sobre un instrumento caliente, vulnerable. El actor debe hacer una -hermosa- doma sobre su persona", detalla Chávez, en diálogo con Télam poco antes del estreno de la pieza el sábado último en el porteño teatro La Plaza.

El actor habla pausado y apuesta a los silencios, transformando la charla en un hecho teatral: "Tengo un rol hermoso, Rothko es un pintor particular, un hombre con mucha noción de la teatralidad, se suicidó de esa forma, alguien para quien la palabra «verdad» no tenía contenido, prefería la escena, fue un precursor en materia de armar instalaciones".

"Red" visita el potente y atribulado universo del artista de la Escuela de Nueva York, nacido en Rusia de familia judía, durante un momento crucial de su vida, cuando el pintor -filósofo y formado también en la actuación- aceptó el mayor trabajo por encargo en la historia del arte moderno.

El proceso que decidió al personaje a pintar diversos murales para el restaurante Four Seasons del edificio neoyorquino Seagram, resultó una osada invitación a ocupar con sus obras el centro del escenario de un símbolo arquitectónico del capitalismo.

Aquel convite marcó la obra de un hombre "de ideología comunista, pero con una forma de vivir muy burguesa, un habitante de los Estados Unidos, quien plantea el tema de siempre: el hombre, el arte y su época".

Un intenso 2013 llevó al actor a transformarse en Guillermo Graziani, un abogado generoso en contradicciones, en el envío diario "Farsantes" (El Trece), cuyas grabaciones terminaron hace más de un mes, con un rating sostenido y mucho ruido acerca de las idas y venidas de los integrantes del elenco (ver aparte).

Según Chávez, "necesitaba parar, es un viaje que ya ni lo recuerdo, ahora todo está puesto acá, en el teatro. Cuando todo se desinflame un poco, voy a tener un espacio más claro, igual no tengo nada de qué quejarme, sería ofensivo que lo hiciera, pero aún no deshice las valijas de aquel rol televisivo, las tengo en casa sin desarmar".

El cine y la tevé. Si bien en 2015 regresará a la pantalla chica, más probablemente con un unitario, antes incursionará en el cine con "Insepultos", con guión de Barone, ambientada en la localidad jujeña de Purmamarca, donde se narra el encuentro de un padre con su hijo, acompañado por Gabriela Toscano, su dupla en el premiado unitario, "El Puntero" (El Trece).

"Epitafios", "Tratame bien", "El puntero" y "Farsantes", aún en el aire (a las 22.30, por Canal 3) son programas en los cuales Barone trabajó con Chávez quien admite que, "siempre le dije que debería empezar a hacer una experiencia teatral, por lo menos una. Al leer la obra en 2012 pensé, «esta pieza le va a venir bien», es placentero dejarme dirigir por él".

Para el protagonista de la pieza, "cuando uno tiene el talento de mirar, y él lo tiene, no es algo que se encasille en determinado formato, se pueden aprender -más tarde o más temprano- ciertas cuatro palabras estúpidas que las aprende cualquiera, pero cualquiera no puede aprender a mirar y a tener humanidad frente al hecho que se está viendo".

En relación a volver a desempeñar el doble rol de actor y director como sucedió en su puesta anterior "La cabra", puntualiza que "tengo un proyecto para hacer una obra de Ibsen que, de llegar a realizarla, la codirigiría con alguien y la actuaría, pero acá, actúo."

Las funciones de "Red" en La Plaza, la dirección de su escuela de teatro y sus trabajos como coach de actores conforman algunos de los planes para este año, donde la pintura -otro de sus amores- seguirá presente, y quizás esta disciplina sea la responsable de convertir la composición del personaje teatral en "un regalo que quiero aprovechar".

Una vuelta por el taller. La obra es definida por su protagonista como, "un material del que expresamente se sacó cualquier giro que implique una cerrazón y, lejos de resultar de corte bibliográfico o académico, llega al espectador de manera directa, corpórea y espero que le provoque ganas sensoriales de ir en busca de un libro de pintura y chusmear qué pasa en el taller de un pintor."

Las similitudes entre el espacio de la cocina y el de un atelier entusiasman al artista quien destaca que, "va a ser desmitificador para el público poder atisbar un taller, percibirlo como un lugar de trabajo, de tierra, no de musa inspiradora, algo similar a la cocina, porque allí también se cocina algo relacionado con la materia y lo sensual".

Según el actor, Rothko fue "un hombre que estuvo pidiendo que el mundo se detuviera y, como buen oficiante y trabajador del arte, tuvo límites bien claros y ofreció muchos flancos desde donde podía ser atacado".

El joven actor Gerardo Otero encarnará a Ken, asistente del artista, quien lo acompaña y cuestiona su relación con el dinero y el mundo del arte, con una poderosa escenografía de Jorge Ferrari, vestuario de Mini Zuccheri y el diseño de luces a cargo de Eli Sirlin.

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