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"No temo ser recordado como el ministro del Viagra"

El titular de Salud de la provincia, Miguel Cappiello, analiza su segundo período de gestión

Domingo 29 de Abril de 2012

“No tengo miedo de ser recordado como el ministro que entregó gratis el sildenafil (Viagra), porque voy a quedar en la memoria como el ministro que logró el acceso a la salud de todos los santafesinos”. Miguel Cappiello se tiene fe. Sabe que el desafío que se propuso hace más de cuatro años es enorme pero dice con firmeza que el plan para tener un sistema que garantice el derecho a la salud a todos los santafesinos está en marcha.

   A poco de haber iniciado su segundo período al frente del Ministerio de Salud de la provincia, al que define como “una continuidad”, el funcionario recibió a La Capital y mantuvo una extensa charla en la que no esquivó temas como la producción de medicamentos para la disfunción eréctil, la formación de los médicos, el abuso del consumo de la pastilla del día después, los paros de los agentes de salud y la procuración de órganos.

   —Los trabajadores del Sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad (Siprus) vuelven al paro ¿por qué no logran llegar a un acuerdo?

   — Porque se empecinan en un sueldo de bolsillo de 6.200 pesos que no les podemos dar. La verdad, es un tema que me preocupa, que me molesta, aunque son pocos los que adhieren a estas medidas. Sobre todo teniendo en cuenta que están donde están gracias a este ministro que les dio la posibilidad de crecer, que les otorgó un aumento del 182% en los últimos cuatro años. Fui yo el que envió el proyecto de ley a la Legislatura para que participen de las paritarias, con voz y sin voto, como dice la ley porque no tienen personería jurídica. Pero equivocan el camino y hacen paro en medio de la discusión salarial. Como caen en el incumplimiento gremial les vamos a descontar los días de huelga. La verdad, no es grato descontar salario y es la primera vez que lo hago en mi gestión, pero ya los denuncié en el Ministerio de Trabajo haciendo uso de mi derecho.

   —Hace poco se generó una gran polémica por las declaraciones del presidente del Colegio de Médicos de Rosario sobre la ineficiente formación de los médicos, ¿cuál es su opinión?

   —Honestamente, creo que fue una declaración inoportuna. Si los alumnos salen mal formados los responsables son quienes tienen la posibilidad de formarlos. No creo que todos se reciban con deficiencias, aunque es cierto que no salen siendo especialistas. Sí debe haber acceso amplio a la formación de posgrado, que es la que garantiza tener un profesional que dé las respuestas que la gente necesita. De hecho, hay una cantidad de posibilidades para poder formarse, ¿pero qué recursos se necesitan para qué política de salud?. Es la pregunta clave. ¿Formamos neurocirujanos, anestesiólogos o un profesional que esté preparado para las necesidades en las distintas regiones del país? Es un esfuerzo que debemos hacer en conjunto, los profesores, el Colegio de Médicos, el Estado.

   —¿Faltan médicos en Santa Fe?

   — Recursos en salud siempre faltan, pero no es un tema de cantidad de médicos, sino que están mal distribuidos. En Rosario hay un médico cada 300 habitantes, pero en el departamento 9 de Julio hay uno cada 900. En Rosario, por ejemplo, existe una cantidad importante de anestesistas, pero en el norte no tengo anestesistas. En Tostado, el traumatólogo empezó a hacer de anestesista porque no había otro.

   —¿Cómo intentan resolver estas falencias?

   — Estamos trabajando en esto. A los que terminen su especialidad les vamos a ofrecer durante un año un trabajo en un determinado lugar de la provincia, con un sueldo de residente de primer año. Es una experiencia que lanzaremos por primera vez en Santa Fe. Es parte de la política de salud que estamos desarrollando.

   —La salud pública fue siempre un emblema del gobierno socialista, ¿es una ventaja o un peso extra para usted?

   —No es fácil trabajar con el peso de las sombras de Hermes Binner y Antonio Bonfatti. Hermes fue el gran transformador de la salud pública de esta ciudad. Y a Antonio lo conozco de cuando yo iba a Las Parejas a operar; fue él quien me trajo a la Subsecretaría de Salud en Rosario hace años. Ellos dos, y Mónica Fein, tuvieron el cargo que también tuve yo: el de secretario de Salud de Rosario. Es por lo tanto una responsabilidad enorme que al mismo tiempo me da algunas ventajas, no hay que negarlo: Antonio me atiende cada vez que lo llamo y sabe de qué le estoy hablando, y cuando lloro un poco porque necesito algo, trata de solucionármelo.

   — ¿Qué cosas le quitan el sueño?

   —Demasiadas, porque a la gente no la convenzo con mi discurso, sólo la convence la resolución de su problema, y en salud, los problemas son muchos. Cuando me entero de algo puntual, porque no me entero de todo, hasta me ocupo en forma personal. Y aunque nuestro sistema es motivo de ejemplo en todo el país, sé que no todos están conformes.

   —¿No tiene miedo que lo recuerden más como el ministro que regaló el Viagra?

   —(Se ríe). Antes de fin de año se entregará en los hospitales. Pero no, no temo ser recordado como el ministro del sildenafil porque trabajo cada día para ser el que logró uno de los mayores objetivos de este gobierno: que todos en Santa Fe tengan garantizado el derecho a la salud.

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