Martes 14 de Abril de 2009
Las personas que conducimos ya no somos sólo conductores, somos esquivadores de pozos, de motos y de bicicletas que andan por cualquier carril. Somos adivinadores de las maniobras que no se avisan y también somos víctimas de insultos, ademanes y gestos, cuando vamos a la velocidad indicada porque a algunos les parece despacio. Las calles de la ciudad están en su mayoría intransitables y el auto parece que va galopando en vez de rodar. En fin, hay dos cosas que se suman para hacer las circulación insostenible: la imprudencia cotidiana y el mal estado de las calles. Para la primera cuestión entiendo que no todas las personas disponen de un auto; sin embargo podrían con su moto o bici ser más prudentes, ir por la derecha, llevar no más de un acompañante y no ser tan atrevidos a la hora de andar pasando entre los vehículos, dado que un accidente con alguna moto o bicicleta deja un cargo de conciencia para siempre a quien lo protagoniza. Y para aquellos conductores de autos que no se conforman con las máximas de 40 y 60 km/h debo recordarles que esas son las velocidades permitidas y se deben respetar. Para la segunda cuestión: muchas calles deberían ser repavimentadas o al menos rellenar sus pozos, que en algunos casos son profundos y dañan los vehículos. La circulación mejoraría si pudiesen manejarse estas dos cuestiones básicas, que ponen en peligro constante a conductores y autos.
Jorgelina Colella, jorsol85@hotmail.com