Jueves 07 de Mayo de 2009
La justicia, en la persona de la inefable jueza Servini de Cubría acaba de avalar las denominadas no sé por quien "listas testimoniales". Listas de la burla y la vergüenza diría. Que una persona que está cumpliendo un cargo electivo se presente a elecciones con el objeto de hacer ganar a su partido o al color que representa en ese momento, para luego no asumir, haciéndolo saber antes de presentarse, le resta seriedad al acto eleccionario y es una burla a la ciudadanía. Seguramente los eruditos van a justificarlo diciendo que en Mozambique es legal, que la cuadragésima séptima enmienda de la constitución de los EEUU lo va a permitir, así que si en otro lado se hace, acá por qué no. Cuando les conviene, la decisión del pueblo es soberana, pero cuando no el pueblo es ignorante y no sabe elegir. Yo creo que la persona que cumple funciones electivas ni siquiera debería participar en una campaña electoral; debería cumplir su cargo, verificar que sus bienes corresponden con su declaración jurada preelectoral, y entonces sí poder participar de una compulsa. Pero esta es la Argentina en la que nadie resiste un archivo, en la que el villano de ayer es el héroe de hoy o viceversa. Para colmo nos dicen que hagamos valer nuestros derechos, que vayamos a votar... porque es obligatorio. ¡Por favor! Les agradeceré que dejen de ofender mi inteligencia.
José Gorosito,
jmag123@hotmail.com