No miremos para otro lado
Todo parece un círculo vicioso: comerciantes que evaden impuestos, políticos que se quedan con la plata de los que los pagan, policías que piden coimas, criminales libres, el Estado pagando sueldos en negro y la inflación que nos golpea el bolsillo.

Miércoles 24 de Marzo de 2010

Todo parece un círculo vicioso: comerciantes que evaden impuestos, políticos que se quedan con la plata de los que los pagan, policías que piden coimas, criminales libres, el Estado pagando sueldos en negro y la inflación que nos golpea el bolsillo. Las noticias (que nadie lee o ve porque "no tiene tiempo") son demasiado desagradables y es lógico. Si hay gente que sigue engordando su billetera y otros que mueren de hambre. Conviene que sea así porque esas personas son manipulables en épocas de elecciones. Por otro lado, sucede que hay gente pobre que cuando se les ofrece un trabajo lo rechazan para no perder el plan que les otorga el Estado; entonces, así se fomenta la vagancia y se siguen sumando problemas. Todo resulta execrable, pero a mí me preocupa más otro tipo de hechos graves, como la desigualdad social, la pobreza y desesperanza. Forman parte de nuestra realidad cotidiana, pero nos cruzamos de brazos. Mientras, tanto hay un pibe muriéndose enfermo por no poder pagar los medicamentos o ni siquiera poder ir a un hospital. Y así perdemos a un posible genio, escritor, estrella deportiva, contador, presidente honesto, maestro o algo que no vamos a poder saber nunca, porque ya no está. Igual nosotros al otro día despertamos, desayunamos y sigue todo como siempre, nada cambió. ¿Cuál es el problema? Por empezar no es uno, sino que son muchos y lo peor de esto es que hay en todas partes. No soy pesimista, todavía creo. Se puede cambiar pero no es para nada fácil porque son cosas que tenemos muy instaladas en nuestra sociedad y es muy complicado salir de eso. Pero no hay que mirar para otro lado. Para solucionar esto tenemos pocas armas, pero efectivas. Hoy no vamos a la escuela con ganas, no trabajamos con ganas, nos da todo lo mismo. Alentamos al que hace todo para zafar, es casi un héroe, y al que realmente se esfuerza por aprender o dar lo mejor en su trabajo lo tratamos de chupamedias. El que vive en pedo y sale todos los días la tiene clara y el que dejó de salir para hacer su tarea o terminar con algún trabajo sigue siendo el salame. Nos da lo mismo hacer las cosas bien o mal, cuando tendríamos que entender que para conseguir el verdadero éxito en cualquier cosa es necesario esforzarnos. Otra cosa que podemos hacer para mejorar es comenzar a preocuparnos más por informarnos y hacer un mejor uso de nuestra ciudadanía, haciendo valer nuestros derechos. Y aunque esto nos demande tiempo, es tiempo que ganamos, para que las cosas empiecen a cambiar para salir adelante.

Marcos Pezzenati, markitox92@hotmail.com