Lunes 07 de Diciembre de 2009
Les enseñamos a nuestros alumnos que mentir es incorrecto, que está mal falsear la verdad y engañar. También decimos que llegamos siempre a buen puerto si decimos la verdad y si vamos con la verdad a todas partes. Es nuestro deber enseñarlo, decirlo, repetirlo y actuar en consecuencia; somos los adultos, educadores, padres y la sociedad en su conjunto, los encargados de enseñar estos preceptos, de transmitirlos y contagiarlos, por lo tanto debemos ser honestos, verosímiles y auténticos. Pero en la política todo vale y nuestras autoridades provinciales no escapan a estos juegos del engaño pues el Ministerio de Educación ha decretado que todos los días inhábiles del año sean convertidos mágicamente en hábiles para que la propaganda política del próximo año se vanaglorie de los más de 180 días de actividad en las aulas de las escuelas fiscales y privadas de esta provincia. A través de dos decretos dispusieron que los días perdidos por la suspensión de actividades con motivo de la gripe A, sean considerados como días trabajados. Y ahora se considera que los días de huelga docente sean considerados hábiles también, como si los niños hubiesen asistido a las escuelas a tomar clases. La lucha docente no puede ser ignorada, borrada o tapada con comunicados ministeriales de las autoridades de Educación, solamente porque no están de acuerdo con la modalidad de lucha de los maestros y profesores, y crear así una propaganda favorable ante la opinión pública general de que la provincia invencible cumple con los 180 días de clases. Es una gran mentira. Los directivos que han leído, pensado y reflexionado con seriedad los comunicados del Ministerio son pocos, pues la mayoría acató la norma sin tener el menor reparo. Hoy me pesa mucho pertenecer a este sistema educativo mentiroso que sólo ve a la escuela como un número y una estadística para su propaganda política. Basta de engaños, el trabajo en educación es mucho más profundo. La tarea educativa no se corrige con sellitos de caricaturas infantiles, se hace desde la ideología de un país instruido, con habitantes que trabajan para recibir su salario, personas que son libres para pensar y no obligadas a actuar según la dádiva que reciben.
Francisco Fraile,
ffraile@hotmail.com