"No me ofende que me digan marxista"
El Papa Francisco, defensor habitual de causas sociales, aseguró en una entrevista que no le molesta que la gente lo califique de "marxista", pese a que opina que es una ideología equivocada.

Lunes 16 de Diciembre de 2013

El Papa Francisco, defensor habitual de causas sociales, aseguró en una entrevista que no le molesta que la gente lo califique de "marxista", pese a que opina que es una ideología equivocada.

Algunos ultraconservadores estadounidenses como el presentador de radio Rush Limbaugh rechazaron un documento papal emitido el mes pasado como "puro marxismo", porque Francisco critica en su texto al capitalismo desatado.

"La ideología marxista está equivocada. Pero en mi vida he conocido a muchos marxistas que eran buenas personas, y por eso no me siento ofendido", indicó el Pontífice en una entrevista con el diario italiano La Stampa, publicada ayer. El Papa, que el miércoles fue elegido Personaje del Año por la revista estadounidense Time, insistió en que en su exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" no hay "nada que no se encuentre ya en la doctrina social de la Iglesia".

Entre otros temas, el documento de 224 páginas rechaza las teorías según las cuales el crecimiento económico, impulsado por un libre mercado, "inevitablemente tendrán éxito en llevar una mayor justicia e inclusión en el mundo".

En su entrevista con La Stampa insistió en el tema. "Existía la promesa de que, cuando el vaso se llenara, se derramaría, beneficiando a los pobres. En vez de ello, lo que pasa es que, cuando el vaso está lleno, mágicamente se convierte en uno más grande, así que nunca llega nada a los pobres".

Abrir las puertas. Francisco se ha esforzado durante sus meses de papado en presentar a la Iglesia católica como una institución compasiva y misericordiosa en vez de punitiva y doctrinaria. "Dios siempre abre puertas, nunca las cierra", aseguró a La Stampa.

"Tengo miedo cuando los cristianos pierden la fe y la habilidad de abrazar y acariciar", añadió.

En la entrevista, la tercera que ofrece desde que fue elegido en marzo, el Papa evitó hablar directamente de cuestiones tales como si la Iglesia permitirá a los divorciados recibir la comunión, como parte de las amplias reformas. También mostró oposición a nombrar sacerdotes mujeres.

"Tenemos que tratar de facilitar la fe de las personas en vez de controlarla", dijo. "Hay que darles a las mujeres en la Iglesia un mayor papel, no clericalizarlas. La gente que se imagina a un cardenal mujer sufre un poco de clericalismo", subrayó.

Pero para el Papa, la mayor preocupación es "la tragedia del hambre en el mundo" que, en su opinión, tiene solución con la cooperación de todos, por lo que exhorta a "dar de comer a los hambrientos".