Jueves 14 de Marzo de 2013
"La semana pasada teníamos una reunión por la Universidad Católica, pero él (por Jorge Bergoglio) no pudo estar porque se tuvo que ir al cónclave", cuenta monseñor Eduardo Mirás, obispo emérito de Rosario.
Habla del nuevo Papa con emoción. Lo conoce de chico y dice que son muy amigos.
"Bergoglio nació en el barrio porteño de Flores, y cuando era chico (él mismo me lo contó una vez) venía a la parroquia donde yo era vicario", recuerda Mirás en diálogo con este diario, ayer, luego de la histórica elección del primer pontífice argentino.
El obispo guarda innumerables recuerdos. Uno de ellos es cuando Bergoglio quiso ingresar al seminario arquidiocesano de Villa Devoto y allí descubrió su vocación por el carisma de los jesuitas.
"Recuerdo que hizo el noviciado y luego se ordenó sacerdote dentro de esa orden religiosa. Llegó a ser provincial (autoridad máxima) de los jesuitas, hasta que fue trasladado a Córdoba, pero el Papa lo llamó para que fuera obispo auxiliar de Buenos Aires", rememoró Mirás.
En ese momento se volvieron a encontrar porque el ex obispo de Rosario también era auxiliar de Buenos Aires. Después coincidieron en la Conferencia Episcopal Argentina. "Yo era el presidente y él era el vice, hasta que yo terminé mi período y entonces fue electo para ocuparlo", cuenta con detalle.
Actualmente compartían diversos trabajos en la Universidad Católica Argentina (UCA), donde la semana pasada tenían una reunión programada pero el ex arzobispo de Buenos Aires no pudo participar por asistir al cónclave.
Gran hombre. "Eramos, o mejor somos, muy amigos con Bergoglio, lo quiero mucho, es un gran hombre", destacó Mirás.
Y describió las cualidades que se destacan en el nuevo Papa: "Es simple, humilde, vive con gran sencillez, no le gustan las pompas ni los protocolos. Y si bien es un hombre muy inteligente, teólogo y hasta hizo estudios en Alemania, nunca dejó de recorrer las villas de Buenos Aires y, además, iba él mismo a administrar las confirmaciones en las parroquias más alejadas", relató.
"Y tiene otra gran cualidad, que es, que si bien sabe mucho, es muy claro cuando habla y lo pueden entender todos, algo poco frecuente entre los eruditos, pero él logra llegar a la gente, es cercano y sabe explicar muy bien las cosas. Además, es un hombre fuerte, que dice lo que piensa y no tiene miedo. Es perseverante y quiere mucho a la gente, especialmente a los pobres, a los excluidos, a los que sufren, por eso nunca dejó de recorrer las villas a pesar de que era arzobispo y cardenal", manifestó.
"Podría describirlo como un hombre plenamente entregado a su misión de pastor, cercano a la gente y alejado de la pomposidad", definió.
No tan inesperado. Para Mirás no resultó tan inesperado que Bergoglio fuera el elegido por los 115 cardenales en rápida votación.
Confesó que lo tenía entre los cinco papables y que en el fondo siempre pensó que poseía las cualidades para poder asumir esta responsabilidad.
Sin embargo, su sorpresa no fue menor cuando por televisión escuchó decir el nombre y apellido de su fiel parroquiano, de su compañero y amigo. "Me dio muchísima alegría y un gran gozo", expresó refiriéndose a la noticia. Y continúó: "Me quedé muy emocionado."
También le dio una gran satisfacción que Bergoglio eligiera el nombre de Francisco. "Creo que quiso poner de manifiesto su simplicidad y sencillez", concluyó.