Domingo 16 de Septiembre de 2012
En la actualidad se esta comentando el tema de la reforma de la Constitución nacional tendiente, entre otras cosas, a posibilitar la re-reelección de la primera mandataria. Este propósito impulsado desde el gobierno choca y viola un precepto de jerarquía constitucional, el artículo 90 de la Constitución, que prohibe para el caso de reelección anterior, ser nuevamente elegido, sino después de un intervalo, o sea un período de cuatro años. A ojos vista, la reforma que se pretende tiene como fin perpetuar en el poder a la primera mandataria sin límite de tiempo alguno. Este propósito compartido por muchos políticos, que no advierten que de esta manera se está desconociendo un principio, una norma que hace a la esencia de la democracia, que establece el sistema republicano de gobierno, que consagra: la duración limitada de todos los cargos representativos provenientes de la elección popular. ¡Cuidado! Tengamos presente los ciudadanos que si tal cosa ocurriera el país correría el riesgo de transformarse en una especie de "república dinástica de signo K", impulsada por sus seguidores que ya han creado un movimiento activo en este sentido. Al eliminar la sabia norma constitucional de la duración limitada de los cargos representativos proveniente de la elección popular, el sistema representativo y democrático quedaría vacío de su contenido fundamental. Un ejemplo, en Estados Unidos, el presidente puede ser reelecto una vez. Después nunca más. Ojalá que en las actuales circunstancias de la vida democrática de nuestro país, pueblo e instituciones que hacen a la vida y al ser nacional tengan el buen tino de oponerse a esta reforma que se impulsa desde el gobierno, para no caer en errores irreparables para el presente y futuro de nuestra patria.