Viernes 26 de Junio de 2015
Casi 48 horas después de que su cuerpo fuera hallado en el interior de un altar pagano, nada se sabía anoche del muchacho masacrado de ocho disparos en el camino de tierra en el límite entre Rosario y Pérez. Nadie reclamó por su cuerpo y sólo curiosos se acercaron hasta el altar donde se venera al Gauchito Gil y a San La Muerte. “¿Señor, ya se sabe quién era el muerto?”, preguntó un vecino de la villa San Cayetano, que se encuentra al otro lado del terraplén frente al altar, a un móvil de la comisaría 32ª que patrullaba la zona. Ante la respuesta negativa de los vigilantes, el hombre siguió cazando pajaritos con su gomera.
El miércoles pasadas las 17, una familia que regresaba por el camino de tierra llamado Provincia de Misiones (ex pasaje 1708) que une Santa Lucía y Cabín 9, al costado de las vías que supieron ser del ferrocarril Mitre, vieron un muchacho recostado sobre el lado derecho del altar. Les llamó la atención que siguiera en el mismo lugar que dos horas antes. Cuando se aproximaron a la prolija construcción de material y techo de chapas vieron, entre las figuras de San La Muerte, San Jorge y Santa Lucía, sangre en el piso.
En medio de ese charco estaba tirado el cadáver. “Estaba con la espalda recostada sobre la pared,como acurrucado. Tenía ropa buena. Buena campera, un buen jean, zapatillas buenas”, describió un vocero de la causa.
“Los vecinos que encontraron el cuerpo lo vieron al pasar y al regresar, eso les llamó la atención y por eso llamaron al 911”, explicó ayer en rueda de prensa el fiscal de Homicidios Ademar Bianchini. El altar fue construido “hace dos o tres años”, explicaban los vecinos, a unos 300 metros del pasaje 1711 (la prolongación de Uriarte al oeste de las vías) y a unos 1.200 metros de la calle Estudiante Aguilar, el límite de las comisarías 32ª y sub 22ª, ya en Santa Lucía.
Todo lo malo. “Acá se lo conoce como el camino de la chanchería. Ahí pasa todo lo malo. La falopa, las motos robadas, los choros. Acá se suelen agarrar los guachines de Cabín con los de Santa Lucía, la villa del Triángulo o barrio Godoy. Nadie va a hablar. Menos hablar con la policía”, dijo un hombre.
El cuerpo tenía ocho heridas de bala calibre 9 milímetros. Dos a la altura de la tetilla izquierda, dos en abdomen, tres en en antebrazo izquierdo y uno en la espalda. “Estaba con vida al momento de ingresar al recinto. La mayoría de los impactos los tenía de frente”, dijo el fiscal sobre la posibilidad de que lo hubieran asesinado en otro lugar y descartado el cuerpo en el altar.
“Si bien todavía no se cuenta con el informe preliminar de la autopsia, se estima que había fallecido después del mediodía”, indicó una fuente allegada a la pesquisa. A partir de la identificación del cuerpo y las fichas dactiloscópicas, se podrá conocer algo más del crimen dentro del altar a San La Muerte.