"No hemos tenido nunca el deseo de demonizar"

Domingo 18 de Julio de 2010

Cuando aún no se han acallado los ecos del histórico debate que demandó la sanción en la Cámara de Senadores de la ley de matrimonio homosexual, el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, esgrimió los argumentos que levantó la Iglesia para oponerse a la norma y consideró que hubo “ligereza” en el tratamiento del proyecto que había girado Diputados y no descartó nuevas acciones para favorecer una norma de unión civil. Sin embargo, aseguró que “desgraciadamente se mezclaron cosas” como el tema de la discriminación, cuando “no hemos tenido nunca el deseo de demonizar o faltar el respeto a nadie”.

Arancedo sostuvo que la Iglesia “defiende una realidad objetiva, un sentido de la sexualidad que tiene en la relación hombre-mujer un significado profundo para la vida de las personas, antropológico y biológico, pero también para la sociedad como lo es generar la vida y cuidarla”.

“Esto no tiene que estar en contra de los derechos de las personas, no se está en contra de que las personas del mismo sexo quieran convivir y tengan los mismos derechos, sucesorios por ejemplo; lo que se está defendiendo es la realidad de la diversidad sexual en orden a la vida y eso tiene un instituto que es el matrimonio, que merece ser tutelado, defendido, incluso culturalmente propuesto”, añadió el religioso.

El arzobispo comentó que siguió “de cerca y con preocupación” el debate que concluyó la madrugada del jueves en el Senado. “Ha habido mucha ligereza. Uno respeta el orden democrático y las personas de los legisladores, pero me ha quedado el sabor que los legisladores actuaron presionados”, añadió el prelado.