No hay crisis económica sino política
Es tan grande la vorágine de noticias y eventos con los cuales es bombardeado el ciudadano todos los días que no puede vislumbrar la complicidad de gran porción del conjunto de políticos...

Viernes 05 de Abril de 2013

Es tan grande la vorágine de noticias y eventos con los cuales es bombardeado el ciudadano todos los días que no puede vislumbrar la complicidad de gran porción del conjunto de políticos, dirigentes, comunicadores, formadores de opinión, encuestadores, financistas, industriales, sobre las causas que generan estos eventos. Toda esta corporación -que como el hongo vive de la savia que genera el ciudadano todos los días con su trabajo- apuesta y guía con su contribución a que el ciudadano caiga cada vez más profundo en el pozo del personalismo dependiente. Porque así de sencillo es esto. Todos estos eventos, los actuales, los pasados y los futuros, son culpa de un personalismo en el cual el ciudadano está encerrado y parecería que hasta tiró la llave para que nada cambie. En el año 1830, en medio de la anarquía, el pueblo pedía a gritos al restaurador; hoy en día seguimos con la misma posición. La enfermiza suposición de que una persona honesta y sin mácula guiará sin controles y de acuerdo a sus reglas, con eficiencia y eficacia, los destinos del país, nos ha llevado a esta situación. La defensa acérrima que los políticos y sus ocasionales o eternos socios realizan del sistema representativo proporcional (para legisladores) y del voto directo (para presidente), sean éstos de extrema izquierda, progresistas, liberales, centristas o extrema derecha, se basa en que necesitan, para dominar al pueblo, estos sistemas que quitan la representatividad. Las pruebas están a la vista, ¿cuántos legisladores cambiaron de partido o formaron el suyo inmediatamente luego de ser votados? ¿A quién representan? ¿Cuántas modificaciones se realizaron (en el sistema electoral) y realizarán (sin cambiar el sistema) para demostrar que están en el camino de aumentar la representatividad del ciudadano? Hasta los ególatras hegemónicos disfrazados de "progres" hablan de aumentar la participación ciudadana, la solidaridad y eliminar la exclusión, cuando la realidad es que el ciudadano cada vez está más excluido y su participación es solo para transformarlo en cómplice necesario del desmanejo de los dineros públicos. Cuando la Nación sufrió su crisis más grande en diciembre de 2001, los políticos y dirigentes, espantados por la realidad, se comprometieron con la sociedad a realizar una reforma integral del sistema electoral, político y administrativo. ¿Alguno se acuerda de los 14 puntos? Límites a los gastos en campaña, límites a los incrementos en el gasto público atado a un porcentaje del PBI. Límite a la cantidad de funcionarios políticos en la administración. Pero el precio de la soja tapó todo. Y además, inflar el mercado interno con emisión de dinero para que el ciudadano vea movimiento no asegura nada, sólo lo posterga. La reforma integral del sistema electoral es hoy más necesaria que nunca, el cambio por el sistema uninominal (para legisladores) y el voto indirecto (para presidente) son el único camino junto con la implementación del referéndum y la caducidad de mandato, para que el ciudadano tome el control a través de sus representantes y gobiernen las instituciones, como dice la Constitución.

Julio R Sánchez
DNI 6.043.532