Domingo 08 de Agosto de 2010
Más allá de los inconvenientes relacionados con la polución ambiental, no hay argentinos (residentes o turistas) particularmente afectados por el humo que se ha depositado en Moscú a causa de grandes incendios forestales, según precisó a La Capital. un vocero de la embajada nacional en la metrópolis moscovita.
Tampoco ha sufrido consecuencias la dacha (casa de campo) que Josef Stalin regaló a la Argentina en 1953, enclavada en la llamada Isla de Plata, un barrio cerrado distante veinte minutos de Moscú.
La residencia, construida en madera, está sobre 5.000 metros cuadrados en el medio de un bosque de abedules. Al fondo, se desplaza el río Moscú.
Esta dacha, ya centenaria, es la única que se conserva en Isla Blanca, ya que en los nuevos ricos rusos compraron los terrenos de otras aledañas, las tiraron abajo y levantaron lujosos palacetes.
En 2007, el gobierno ruso reclamó la devolución del inmueble a la Argentina argumentando que la cesión tenía vencimiento. La cuestión aún no se dirimió.