Jueves 22 de Noviembre de 2012
"Néstor Kirchner, la película" muestra al ex presidente "en perspectiva histórica, como militante de los 70; (es) la historia de un militante que llega a ser presidente. No es una biopic". Así define la directora Paula de Luque al documental que se estrena hoy. En ese trabajo, la notable realizadora de "Juan y Eva" vuelca, según su punto de vista, la vida pública y privada del mandatario fallecido hace poco más de dos años.
El proyecto de retratar a Kirchner ya tenía su película terminada. Fue la que realizó Adrián Caetano, pero que "no convenció formalmente" a los productores, el diputado Fernando Navarro y Jorge Devoto. En enero pasado convocaron a De Luque quien aceptó "el enorme desafío, con un gran compromiso, un gran amor y un gran interés por el personaje".
La directora explicó en qué consistía el "desafío" de este ambicioso proyecto. "La complejidad de este proyecto es que desde la muerte de Néstor Kirchner no ha pasado tanto tiempo, pero además su legado sigue muy vigente. Es muy difícil retratar un clima de época. Además durante todo este año siguieron pasando cosas. Yo me fui de la primera reunión muy agradecida, pero con una enorme pregunta en mi cabeza que era cómo eludir el lenguaje televisivo, sin desmerecer ningún lenguaje, pero el televisivo trabaja con un trazo grueso sobre cualquier personaje público, porque trabaja con la noticia, con el día a día. Una cosa es el trabajo periodístico y otra muy diferente el cinematográfico. Yo no quería hacer un popurrí de imágenes de Néstor pegadas y quería armar un relato, uno y no todos", explicó.
Ese "relato" personal esquivó deliberadamente el aspecto periodístico en cuanto a objetividad. "Por supuesto yo no tengo la obligación moral ni ética que tienen los periodistas de ser equidistantes, neutrales y objetivos. Pero yo no soy periodista y la película no es un largo informe periodístico. Es una película y por lo tanto tiene un punto de vista. No es equidistante. Yo no soy equidistante y no soy neutral. Yo soy kirchnerista, lo digo y a mucha honra además, por lo tanto la película tiene mi mirada", afirmó la directora.
Miradas. No obstante aclaró: "Eso no quiere decir que no tenga otras miradas, o que no pueda ser vista por alguien que no sea kirchnerista. No tiene una mirada única, pero sí tiene mi punto de vista. Yo como directora de cine cuento lo que veo, y la subjetividad en el arte es fundamental. No existe la neutralidad sobre la propia obra. Pero dicho esto entiendo que puede ser disfrutada por todos porque si bien Néstor es el gran protagonista, la decisión que tomé es ponerlo a Néstor en perspectiva histórica. ¿Quién es Néstor Kirchner? Es el emergente, uno de los mejores referentes, si no el mejor, de la generación de los 60 y 70. Cuando dice en el discurso «vengo a compartir un sueño», la película explica mi punto de vista sobre eso. Y también es un entramado entre las facetas que componen la vida de un hombre, como padre, hermano, hijo, marido. Desde ahí también es de dónde viene Néstor, no solamente de qué formación política, de qué lugar geográfico, sino también de qué valores primarios. Todo eso conforma la biografía de un hombre, como decía él, un hombre común con responsabilidades muy especiales, especialísimas digamos".
En la génesis de todo el trabajo hubo una campaña, "Vos también podés ser parte", por la que quien tuviese y lo deseara podía sumar sus imágenes o grabaciones para sumar al filme. Cuando De Luque fue convocada planteó una participación activa en el proceso. "Había muchísimas horas de material en diferentes soportes y formatos, desde camaritas de teléfono, material de archivo de televisión, de organizaciones sociales, productoras. Y les dije a los productores que yo soy directora de cine y quiero filmar. Quiero armar un relato y no puedo hacerlo solamente con material filmado por otros. Hay mucho material filmado por otros y mucho filmado por mí", señaló.
De Luque fue convocada luego de que una primera versión "no convenció formalmente" a los productores. "Se han dicho muchas cosas sobre ese tema. Caetano hizo una película entera y a la producción no le convenció formalmente. Yo vi el corte de Caetano. No difiere mucho con el mío en el sentido de lo ideológico. Se ha dicho por ahí que a mi me llamaban porque soy más K y que él no era suficientemente K, y eso no es verdad. Lo que tiene son diferencias formales y la producción decidió que no era lo que buscaban. Con el mismo material de archivo dos directores hacen dos películas completamente diferentes. La forma de una película es mucho. Me hago cargo del primero al último cuadro de la película. Todo lo que esté mal es culpa mía. Caetano no tiene nada que ver", afirmó.
La película, además, de alguna manera tiende puentes. "La puede ver cualquiera porque no agrede a nadie. Uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo con el personaje en cuestión, pero una cosa es el personaje y otra es la película. Y no plantea la antinomia kirchenerismo-antikirchnerismo. Por lo tanto un no kirchnerista puede no estar de acuerdo y eso no quiere decir que no la pueda ver y disfrutar como una obra cinematográfica. Inclusive para debatir".