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"No es un álbum de covers, es un disco de recuerdos reexaminados"

Neil Young regresó con "A Letter Home", un singular trabajo que reúne canciones de Dylan y Springsteen, entre otros. El veterano rockero decidió grabar en una vieja cabina de los años 40.

Lunes 30 de Junio de 2014

El nuevo disco de Neil Young, "A Letter Home", parece salido del túnel del tiempo: de fondo suena el ruido a fritura de los viejos vinilos, más allá de que lo estés escuchando en un iPhone último modelo. A contrapelo de las modas y de los avances de la tecnología, el álbum se grabó en mono con apenas un micrófono. Como estudio se usó una pieza de museo que compró y remodeló Jack White, el ex líder de los White Stripes, y que está instalada en su sello en Nashville. Se trata de una cabina voice-o-graph que data de 1947. Allí, en ese diminuto espacio, el creador de discos clásicos como "After the Gold Rush" y "Harvest" grabó versiones acústicas de canciones de Bob Dylan, Phil Ochs, Gordon Lightfoot y Bert Jansch, entre otros.

En su momento, las cabinas voice-o-graph eran usadas más por civiles que por estrellas de rock, para grabar mensajes para familiares y amigos que vivían lejos. Por eso Young comienza ambos lados de "A Letter Home" con mensajes hablados para su madre Edna, fallecida en 1990, en los que le cuenta su presente y el motivo por el que canta estas canciones.

Desde el pasado. "Tengo un disco muy parecido en casa —contó el músico—, hecho por el difunto padre de mi mujer durante la Segunda Guerra Mundial, a modo de «carta a casa» en formato de audio, grabado en una cabina amateur e impreso en un disco de cartón, mientras él era un joven en el ejército. Lo encontré, lo guardé y lo olvidé en la carpeta de un folio de viejos discos de jazz que su hermano, el tío de mi esposa, me dio en los años 80 para guardarlos", recordó.

"Tiene algo especial, llega del pasado", dice Young, asombrado, cuando habla de ese descubrimiento. "Esa tecnología despierta esa parte de uno. Te transporta inmediatamente a aquella época", aseguró. Los mensajes del cantante de 68 años a su madre fue idea de White. "El me dijo: «La gente usaba esas cosas para enviar mensajes. Vos podrías hacer algo». Estaba en la cabina y dije: «Ya fue, lo hago». Se me ocurrió en el momento", aseguró.

Hablándole a su madre en "A Letter Home", Young le cuenta que está demasiado ocupado en este momento como para subir a verla, que todavía "queda mucho por hacer". Cuando se le pregunta por su salud, el cantautor —que fue exitosamente operado de emergencia por un aneurisma en 2005— responde rápidamente: "¿Como me siento? Estoy muy feliz de estar vivo. Valoro cada segundo. No hay nada mejor que la vida".

"Un poco nerds". El disco nació en gran parte debido a la relación que se entabló entre Young y Jack White. "Las grabaciones se hicieron en septiembre, justo antes del festival Farm Aid del año pasado. Yo estaba en Third Man (el sello propiedad de White) durante el «Día de las disquerías» y probé la cabina. Tanto Jack como yo estamos interesados en las cosas mecánicas. Somos un poco nerds, supongo. El tenía gente entrando a la cabina y grabando todo el día. Jack es un personaje muy interesante, tiene algo de Barnum and Bailey (un viejo circo norteamericano)", dijo el guitarrista.

"Entonces decidí que iba a grabar en esa cabina. Me pasé el verano aprendiendo las canciones, buscando las más apropiadas, hablando con gente, investigando. Estaba buscando canciones que me afecten, canciones que significaron algo para mí a lo largo de mi vida, en mi oficio de compositor. Este no es tanto un disco de covers, es más un disco de recuerdos reexaminados. La historia está toda ahí. Siento que conozco a toda la gente que escribió esas letras, que puso sus sentimientos en esos temas. Todo eso se combina para construir la persona que soy hoy", se explayó Young.

Grabar en el voice-o-graph con una guitarra no fue fácil. En la tapa del álbum aparece una foto de Young en la cabina, del tamaño de una cabina telefónica, con medio cuerpo afuera. "Usé la guitarra Parlor, que en realidad le pertenece a mi esposa Pegi. Pegamos un poco de goma espuma en la punta, de manera tal que si chocaba con la parte de adentro de la cabina, no se escuchara. Amortiguaba el golpe. También usé a Hank, mi Martin que perteneció a Hank Williams, para media canción. Tuvimos que hacer las canciones por partes, porque en la cabina sólo se puede grabar por 140 segundos. Si la canción es más larga que eso, va a tener cortes", explicó.

En esto creo. En "A Letter Home" suenan singulares versiones de clásicos como "Crazy" de Willie Nelson hasta temas más recientes como "My Hometown" de Bruce Springsteen. "Son canciones que resuenan en mi alma. Son canciones en las que creo, en las que puedo vivir. Son canciones que me hacen quien soy, que me hacen sentir. La canción de Bob Dylan ("Girl From The North Country") está llena de pequeñas idiosincrasias, de errores extraños que decidí mantener. Se convirtieron en parte de esa versión", reveló.

El músico confesó que si bien ama las canciones de Tim Hardin, Phil Ochs y Gordon Lightfoot que aparecen en su álbum, este repertorio no formaba parte de los comienzos de su carrera, cuando tocaba en los bares de Toronto. "Simplemente las sentía, pero no podía tocar lo suficientemente bien como para hacer esas canciones, especialmente las tempranas canciones de Dylan. No podría haber tocado la canción de Ivory Joe Hunter («Since I Met You Baby»). No sabía tocar el piano lo suficientemente bien", reconoció.

"Yo empecé tocando en una banda (los Squires, en Winnipeg), pero básicamente no podría haberme ganado la vida haciendo eso", relató Young. Cuando llegué a Toronto estaba tratando de pegarla como cantante folk. Y fue durante esas transiciones que encontré esta música. Eso fue lo que me hizo querer aprender a tocar de la manera en que lo hago ahora. Hay una gran palabra que he venido usando mucho: aprecio. Yo apreciaba tanto esas canciones. Estaban ahí arriba, dentro de mi alma, hasta el fondo. El sentimiento me llegó", recordó.

Dilemas de la tecnología. En la intimidad cruda de "A Letter Home" hay una sensación muy fuerte de comunión personal, un retroceso a una época anterior a los CDs y la descarga de archivos de Internet. Para Neil Young ese sentimiento siempre va a estar ahí, más allá del uso masivo de los iPods y de iTunes. "La gente puede haber sido forzada a alejarse de eso, sí, o a estar distraída de eso. Es cierto. Pero también es cierto que nunca ha habido una alternativa. La gente va a donde la tecnología la lleva. La tecnología está aquí para servirnos, para hacer mejor nuestra vida. En esta instancia —la música— la conveniencia de la tecnología es tan deslumbrante que superó a la civilización, creando el vacío más grande nunca visto en la historia del sonido grabado. Esta es una oportunidad para cambiar y redescubrir, para preservar el mundo del audio y la historia del sonido grabado de una forma que le haga justicia", observó. En ese sentido Young destacó el lanzamiento de Pono, su propio reproductor de música digital, un artefacto pensado para escuchar archivos sonoros digitales con calidad colosal.

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