Sábado 11 de Septiembre de 2010
Todos lo leímos y comentamos: un joven, con problemas de adicción a drogas, ataca con un hacha a un colectivero y pasajeros. No es una noticia más. Porque en un recuadro se lee la opinión de una persona de la Universidad. "Lo más prudente, es circunscribir el hecho a una historia personal, (...) una persona con un sufrimiento subjetivo (...) y sugirió no colocar la adicción o consumo de drogas como disparador de delitos. Como profesional de la salud, me preocupa que de una manera casi prejuiciosa, se deje de ver el tremendo problema de salud que la sociedad, especialmente la gente más humilde, está padeciendo. El colectivero, con un cuadro de hipertensión. Los pasajeros, no dudo que otro tanto. Luego sobrevienen enfermedades como estrés post traumático, diabetes y úlceras, muchas veces desencadenadas por hechos de violencia como el referido. Sucede todos los días. Un adicto, con una historia terrible y sufrimiento subjetivo, en una crisis de violencia, hace padecer sufrimiento objetivo y problemas de salud, a un colectivo entero, y a los familiares del colectivero y del pasaje. No podemos circunscribirlo a una historia personal. Es una historia de salud y social, que afecta cada vez a más gente. Soy bioquímica, no socióloga, por lo que sólo describo el problema. Pero preocuparse por el atacante y descuidar a las víctimas no ayuda a resolverlo.
Sonia Helman,
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