Domingo 21 de Marzo de 2010
El pasado domingo en cartas de lectores leí que defendían, con aparente conocimiento legal, a la persona que a bordo de un automóvil y en estado de ebriedad causó la muerte de dos de sus amigos y dejó en grave estado a otra joven que lo acompañaba. Realmente coincido con la defensora, ya que considera que el siniestro personaje es discriminado, y realmente es así, puesto que este joven no debería estar en una confitería disfrutando de la vida, sino tras las rejas, pagando por su homicidio. A las claras está que quien lo defendió en forma tan pasional no perdió a ningún ser querido a manos de un asesino al volante; lamentablemente, yo sí, y sé lo que se siente, sé cuál es la impotencia de ver una vida que se va, cuando todavía tiene tanto para dar, sabiendo que quien lo asesinó sigue tan libre por la vida, como si todavía hubiese que pedirle disculpas. Por favor, no tratemos de defender lo indefendible.
Bibiana Corgliano
coquitsuigo@hotmail.com