Edición Impresa

"No apunto a ser de culto", sostuvo Guillermo Pesoa

El ex integrante de la Pequeña Orquesta Reincidentes habla de su fusión tanguera Y de su vivencia laboral junto a John Cale.

Sábado 19 de Octubre de 2013

Guillermo Pesoa suena como un nombre desconocido para el ambiente del rock argentino. Y cuesta escribir la palabra rock para asociarlo a este talentoso ex integrante de la Pequeña Orquesta Reincidentes. “¿Por qué las cosas que vendrán siempre están tan lejos?” se pregunta en su tema “Reír”, del disco “Lunes”, que presentará hoy, a las 22, en El Diablito Cabaret, Brown 3126. Cada vez más cerca del buen gusto musical, Pesoa vuelve a sorprender con sus canciones, y en esta nota hasta cuenta lo que vivió con una celebridad como John Cale, ex Velvet Underground. Otro momento de buen gusto.

   La obra de Pesoa, más allá de la labor realizada en los ocho discos de los Reincidentes, tiene vuelo sonoro, estético y poético. “Aleteo despacio, pero no me rindo” canta en “Más de una vez”, otra de las perlitas de este debut solista, que aunque fue editado en 2010 lo presenta por primera vez en Rosario.

   ¿Lo que hace es música de culto? El responde así: “Nunca supe muy bien qué es eso. Digo que no es música para ser masiva, pero tampoco creo que sea de culto en relación a cierta cosa críptica, difícil, rebuscada. No apunto a ser selectivo o crear un subgrupo de nada, pero al menos lo que quiero yo es que sea popular, aunque obviamente sé que no le va a gustar a todo el mundo”.

   Lo suyo tiene una fusión de tango, sobre todo en la cadencia expresiva del fraseo, y un aire balcánico que pivotea a partir de un acordeón que aparece para dar el estiletazo en el costado sensible de las melodías.

   Las letras de Pesoa van de la búsqueda interior (“Voy al espejo a ver quién soy/no habrá sorpresas, siempre estoy”, en “Estrella”) a las esquirlas de una separación (“Cuántas cuadras más sin vos y te sigo hablando”, en “Hablando”). Y destila poesía, como en “Flores” (“La ausencia es una flor que crece en el umbral”), o a través de flashes de situaciones cotidianas, donde vuelve a cristalizarse la crisis de pareja (“Dejame ir, voy a cerrar un poco, siempre vuelve a entrar el frío”, en “Tirso”).

   “Es un disco de 2010, tiene unos años, y era un momento diferente al actual, tenía ese carácter de recomenzar. El lunes tiene esa cosa amarga y dulce de lo que está por venir y tiene todo ese recomienzo, me gusta esa cuestión ambivalente”, explicó Pesoa sobre el título de este trabajo. Y agregó: “Podría ser también el primero de una serie, pero en principio me gustaba ese doble valor de que el lunes es el día que uno empieza las cosas y a la vez tiene una carga negativa”.

   Para cantar de sus mundos privados, el compositor (que además toca piano, acordeón y guitarra eléctrica) estará muy bien acompañado en la noche de El Diablito: Alejo Villarino, en bajo, acordeón y coros; Claudio Rinaldi, en batería y violín de lata, y Santiago Pedroncini, ex guitarrista de Pequeña Orquesta Reincidentes, en guitarra eléctrica.

   Basta escuchar las 16 canciones de su disco para comprobar que la búsqueda es el motor de sus canciones. “Compongo la música primero y después el trabajo en encontrar esa historia detrás de la canción es una búsqueda. Lo que más me gusta es mantener ese espíritu de no saber bien por dónde va a venir. Es una construcción lenta y casi obsesiva por momentos”, apuntó.

   En cuanto al contenido de las letras, dijo que le interesa “estéticamente escapar un poco de la adjetivación e ir más a la acción, al cuento si se puede, que no sean del todo explícitas, que sugieran más que bajar una línea en particular”. Y agregó: “Mi ideal sería lograr con pocas palabras cotidianas algo que tenga un nivel de síntesis, y con la posibilidad de profundizar”.

   Aunque sus canciones fusionan el rock y el tango con un link hacia los aires balcánicos, Pesoa afirmó que su enganche con lo balcánico es “casi nulo”, pero admitió que lo balcánico viene desde el lado de la raíz tanguera, porque “las melodías nuestras vienen de Europa, y en el tango se encuentran todas estas melodías”.

   “Lo que puede estar tangueado —remarcó— es con el fraseo particular de la voz, hay una búsqueda de que las palabras se acentúen donde va la frase. Eso en el rock muchas veces veces no se le presta atención, pero cuando empezás a cantar como hablamos en Argentina empieza a sonar tanguero de alguna manera”.

   Por último, recordó una anécdota que vivió, tango mediante, con el mismísimo John Cale, ex Velvet Underground, cuando le tocó compartir la composición de la banda sonora de la película “La salamandra”, en momentos en que integraba Pequeña Orquesta Reincidentes. “A él le tocaba cantar «Naranjo en flor» y estuvimos todo el día trabajando con el grupo y él en eso. Y hubo un momento, que me pareció una ridiculez, una locura, en que yo mismo le corregí una nota de la melodía. El tipo necesitaba eso, que lo ayudemos a entender por dónde iba la canción y después cantaba y nosotros tratábamos de ir con él. Lo máximo que uno puede pedir como músico es que el encuentro con un grosso sea trabajando, porque lo conocimos poniendo manos a la obra, y eso es un flash”, remató.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS