Lunes 27 de Septiembre de 2010
¿Por qué para protegernos nos tenemos que ocultar? Este es un argumento que se presenta para que el que está detrás de un volante no se lo reconozca y circule en la sociedad sin saber quién es. Puede ser una honorable señora o señor, o también un personaje buscado por la policía que está detrás del vidrio y pasa inadvertido para la Justicia. Un vendedor de láminas polarizadas argumentó que estos vidrios bajan la temperatura del vehículo, cuando hoy la mayoría de los coches tienen aire acondicionado, es decir que la sola lámina no alcanza, cuando hoy contamos con anteojos para sol que se adaptan a la iluminación solar. En los debates que se han visto por televisión o leído en los periódicos, en ningún momento se mencionó al peatón, al hombre de trabajo, a las señoras que todos los días caminan las calles de la ciudad realizando sus obligaciones, bajo el sol, sufriendo el frío o la lluvia y que no tienen más protección que sus sentidos, o el bastón que les ayuda a trasladarse, y cuando llegan al final de la acera, tienen que rogar a Dios que nadie los atropelle, porque no ve si la persona que conduce le hace señas para ceder el paso, porque, solamente ve, un vehículo manejado por un robot. Si en realidad queremos el gesto o seña de quien cede el paso y la satisfacción de regresar a casa reconfortados por saber que quienes tienen mayor confort saben ser gentiles con aquellos que caminan sin otra protección que no sea su propio físico.
N. Marcos
DNI 6.030.495