No al apriete, sí al diálogo
Hay padres que actúan como barrabravas. Padres que quieren "forzar" la continuidad de clases. No cabe otro término frente al modo en que grupos de adultos decidieron emplear frente al conflicto salarial en educación. Me refiero a la escuela de Rueda al 5300.

Domingo 21 de Marzo de 2010

Hay padres que actúan como barrabravas. Padres que quieren "forzar" la continuidad de clases. No cabe otro término frente al modo en que grupos de adultos decidieron emplear frente al conflicto salarial en educación. Me refiero a la escuela de Rueda al 5300. Con diez años en el plantel de la misma y habiendo pasado por situaciones similares, con otros temas como disparadores, puedo decir que este modo de reacción no hace más que confirmar la decadencia en la que socialmente estamos. Lejos del diálogo, el accionar es el apriete, la amenaza de no pagar la cuota del mes. ¿Acaso alguien deja de pagar el inmobiliario o el provincial porque los servicios son malos o insatisfactorios? ¿O la EPE, cuando deja sin luz durante días arruinando mercaderías o artefactos? ¿Acaso se les da menos clase a hijos de aquellos a quienes hay que "perseguir" para que paguen las cuotas o firmen los cuadernos de comunicaciones, etcétera? ¿Irían todos estos padres a entregar el mismo petitorio pero frente a los verdaderos responsables de la situación que desde noviembre del año pasado no han podido resolver? No perdamos el centro de la discusión. La escuela Sabín 1283-3111 cuenta hoy (ya unos años) con una comisión formada por gente honesta, desinteresada, dialoguista, que lleva años (y lo logró) saneando el desastre económico de la gestión anterior (comprobable ministerialmente). Es gente que da la cara y tiene un trato respetuoso con todo el plantel. Lo más indignante es saber que están recibiendo insultos de todo tipo, acusaciones, difamaciones. Una auténtica vergüenza, sobre todo sabiendo que a las asambleas que convocan para rendir cuentas e informar no asiste casi nadie. Dice una compañera: "El padre antes venía a construir, ahora viene a usar la escuela". Sabemos que no todos son así, pero lamentablemente el presente nos indica que cada vez más la escuela es un depositario seguro de chicos y no un lugar, el único, el último que queda, donde los valores y las experiencias pueden compartirse en igualdad de condiciones, honestamente, éticamente. Gracias a aquellos que nos apoyan, que nos respetan y que siguen creyendo en el diálogo como forma positiva de transformar un presente y un futuro nada fáciles.

Claudio Caminos

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